Juego Incontrolable | 8va parte

Decidir sobre la vida de alguien que está en tu mano es doloroso, puede acarrrear una mala consciencia para el resto de nuestros días, decidí dejarlos morir por mi propio bien y evitarme problemas.

Aún tenía muchas cosas por aprender y vivir antes de pasar a la historia como el primo de un sonámbulo que ha corrido despavorido hacia la casa del vecino.

Antes de marcharme del lugar del asesinato no tuve más remedio que ir con sigilo (CRIP!) un ruido provenía de mis pies, sin darme cuenta pisé una hoja, con miedo me tapé la cara con las manos y me agaché lo más que pude para evitar sospechas y ser descubierto sin que coincida con el camuflaje.

Dejaron los elementos de tortura, entre ellos cayendo la Tridisierra en el césped amortiguando la caída, realmente estaba muy nervioso.

El sudor caía de mi cabeza como una fuente y mi corazón intentaba salir de mi pecho, uno de los niños vió algo extraño y se acercó hacía mi, era el chico de Tridisierra, los otros no tenían armas tan degolladoras como esta.

El más alto utilizaba una cuerda de fibras de oro para ahorcar a sus presas asfixiandolas, por último pero no el menos importante parecía el más psicópata de todos, a su lado usaba una vara de acero y la encandecía en la lava fundida poniéndola sobre sus víctimas en las partes menos agradables para morir.

La tridisierra es una sierra con 3 hojas hechas de dos picos muy puntiagudos que dejan cortes y atraviesan cráneos.

Me tocó en el hombro con su fría mano durante 30 minutos, dejándome inmovil, luego se fue con los demás más adentro del camino.

Pasado un rato fui moviendo poco a poco las partes de mi cuerpo y dejar mi postura de capullo, me agachaba en el suelo para evitar un campo de mayor visualización. Me alejé unos 40 menos aproximadamente, mirando al final del camino no veía a nadie ni nada, imaginé que todo iba a ir bien pero me equivocaba.

Lentamente fui a gatas hasta encontrar en el césped un antiguo espejo, un espejo bastante peculiar tenía algo que le diferenciaba de el resto.

Quizá sea por su color esmeralda o su extraño estilo, me acerqué para ver mi reflejo y vi que los 3 espirítus estaban a mi alrededor detrás de mi, sin saber que hacer fui corriendo hacía el principio del camino. Al llegar casi a la salida veo una chica.

A pesar de mi tímidez y mis fantasías me acerqué y le pedí ayuda desesperadamente.

Yo: Por favor ayúdame, tengo que salir de aquí ahora mismo

la chica: ¿Salir de aquí? ¿Porqué? ¿Qué te ha ocurrido?

Yo: Unas extrañas sombras blancas me están persiguiedo

La chica con cara de decepción y angustia me mira friamente a los ojos por 7 segundos

chica: Tenemos que salir de aquí ahora mismo, luego te explicaré los detalles de todo esto.

Me fié de ella ya que era la única humana que encontré dentro del laverinto, me deje llevar y fuimos corriendo cogidos de la mano.

 

 

parque2

Deja tu voto para que el autor sepa cuánto te gustó:

1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars6 Stars7 Stars8 Stars9 Stars10 Stars (16 votos, resultado: 8,06 de 10)
Loading...

Al autor del cuento le gustaría que lo apoyes apretando estos botones sociales y.... no te olvides de dejarle un comentario MÁS ABAJO!

Publicado por: Hakeil Dhles

Te Recomendamos:

Deja un comentario

¿Qué te pareció lo que leíste? Deja tu comentario aquí: (pero por favor evita utilizar palabras mayúsculas ya que pareciese que se estuviera gritando)


Comentarios: (5) ¿Quieres dejar un comentario?