Los ojos de la piedad

Era de noche y llovía mucho. No podía ver nada en la carretera, había bebido minutos antes. Estaba furiosa, subí todo el volumen de la radio, lloraba y cantaba al mismo tiempo esa canción de Bon Jovi “Always”. Estaba a punto de llegar a la curva, cuando sonó mi teléfono celular, lo tomé para contestar pero mis manos estaban húmedas porque me limpiaba con ellas el llanto, el touch de mi teléfono no respondía y se me resbaló, cayendo debajo del asiento del copiloto. Me incline para poder sacarlo , mientras trataba de conducir al mismo tiempo. Ahora se que si lo hubiera perdonado, nada hubiera terminado así.Vi una luz y enseguida escuche un estruendo, gire y gire colina abajo. Después solo obscuridad.

Quede inconsciente por varios minutos y desperté.Me revisé para ver si no tenia heridas,estaba ilesa de milagro.Me adentré en las oscuridad y logre divisar unas casas pequeñas,más parecidas a chozas, tenían corrales con unos cuantos gallos y cerditos, una que otra vaca y asnos.A mi paso los perros ladraban furiosos como si quieran devorarme, la gente salía a silenciarlos y parecían ignorarme. Seguí caminado y al llegar a un riachuelo, encontré otra pequeña choza.Toque la puerta y una anciana pequeña con un bastón en la mano y carnosidad en los ojos me abrió:

-¿qué buscas?- me pregunto.
-Por favor,necesito ayuda. Ayúdeme no me deje aquí afuera.
-Pasa, pero en cuanto tu asunto este concluido tendrás que irte.En esta tierra ya no hay lugar para tí.

Sin comprender sus palabras las ignoré y decidí entrar dándole las gracias, en ese entonces no entendí lo que me decía.

Me senté junto al fuego y de una puerta salió un joven pálido, de pelo castaño rizado, sus ropas eran viejas y andaba descalzo.

Me presenté:
-Soy July,mucho gusto.Pero la anciana fue quien contestó:
-Su nombre es Pedro.

Me quedé sentada en un rincón hasta que me venció el sueño.A la mañana siguiente no había nadie en la choza.Salí a caminar y pedí ayuda, intente hablar con las personas para que me indicaran donde realizar una llamada y así podrían mis padres venir a buscarme.Pero me ignoraban, comencé a asustarme.¿Y si aquel pueblo era fantasma?¿Tal vez por eso no podían hablarme porque estaban muertos?¿Y si estaban bajo alguna maldición?

De algún modo tenía que sacar todo eso de mi cabeza, eran idioteces, estaba a unos 5 km de llegar a la casa cuando ocurrió el accidente, podría llegar caminado,solo necesitaba encontrar de nuevo la carretera.

Empece a caminar y en lo alto pude ver mi coche estrellado, pero esperen , había una grúa y patrullas de la policía municipal.
-¡No se lleven mi auto, estoy aquí abajo, ayúdenme!¡Por favor!

Todo fue inútil, nadie me escuchó,no se dieron cuenta que estaba allí.Subí a la carretera y camine y camine,creo que pasaron tres horas y no llegué a ninguna parte,Me senté a mitad del camino para pedir ayuda. Hasta que del cansancio me dormí.

Al despertar me encontraba de nuevo en la choza de la anciana, recostada en una camita hecha de paja, Desperté confundida y abrumada, ¿Cómo era posible aquello?¡Estaba a mitad de la nada!

-¿Cómo llegue aquí?¿Qué sucede?
-Tranquila querida, el buen Pedro te encontró tirada en la carretera, pensamos que estabas herida, Así que el buen Pedro te subió a la carreta y te trajo de vuelta.Creí que ya habías descubierto tu asunto y te habías marchado, ya que al regresar del río no te encontramos en casa.
-¿De que asunto me habla?No he venido a visitar a nadie, ni siquiera se como llegué¿Porque piensa que tengo asuntos aquí?
-Oh, mi niña, ¿Aún no lo sabes?¿No te haz dado cuenta?
-¿Darme cuenta de que anciana?¿De que me hablas? ¿Que ocurre aquí?¿Dónde estoy?

Me desplomé en el suelo y me puse a llorar, era cierto me encontraba en un pueblo fantasma y jamás saldría.

-¡Pedro rápido!Tráelos.-Dijo la anciana mirando al joven pálido que nos observaba en un rincón de la choza.

El muchacho se levantó y de entre las cenizas del fogón sacó un bulto de pelos, comenzó a desmarañar el montón de greñas y saco un par de ojos.Quede anonada, me costaba respirar y me temblaban las piernas.No podía creer aquello.

La anciana se acerco y me puso los ojos en las manos.Fue cuando pude ver la realidad,mi cuerpo estaba ensangrentado y mis ropas rasgadas,un trozo de metal me perforaba un pulmón.Y entonces como un pequeño trailer de película, vi lo que pasó aquella anoche.

Estaba en el bar con mi novio Enrique y sus amigos, Enrique se levantó y fue por más cerveza, se tardó mucho y me levanté de la mesa para buscarlo.Antes de llegar a los baños y escondidos detrás de un pilar, Enrique se besuqueaba con una rubia de senos enormes.Me destrozó el corazón, pero fingí que no los vi y regresé a la mesa con mis amigos.Enrique casi enseguida de mi volvió a la mesa,aún traía el labial de la zorra esa embarrado en el rostro.Pero lo ignoré, planeando mi venganza.Al salir del bar yo llevaba en mi auto a mi mal nacido novio, estaba demasiado borracho, así que Jorge nuestro mejor amigo, se llevaría su auto y yo lo seguiría.

Pero me detuve a medio camino, tomé en el encendedor del auto y se lo ensarté en el ojo derecho y después en la oreja izquierda. Abrí la puerta del auto y lo empuje por la colina.Todo eso mientras le reclamaba por haber besado a esa estúpida golfa en el bar.

Creí que estaba muerto porque no se movía, pero antes de estrellarme, quién me llamaba era él.No pude contestar su llamada.

La anciana tomo mis manos y me entregó mi teléfono celular,no sé como y comenzó a sonar, era Enrique.

-¿Diga?
-Juls,bebé se que no puedes dejarme aquí, yo te amo, perdóname. Por favor regresa, no me dejes aquí.
-Enrique lo siento,no puedo,me rompiste el corazón.No me arrepiento eres un bastardo

En ese momento, la anciana tiró una carcajada y como por arte de magia se transformó en una joven, de blanca piel y cabello negro hasta la cintura.

-Gracias,Julieta. Ni muerta pudiste mostrar compasión por aquel que te hizo daño en vida.¡Y ahora tendrás que pagar!

De pronto, mis heridas y golpes sanaron, mis ropas se vieron reducidas a andrajos y mi piel envejeció,como si hubieran transcurridos 60 años.

La anciana convertida ahora en una bella jovencita, se acercó y con sus afiladas uñas, arranco lentamente mis ojos, sin que yo pudiera hacer algo. Después los envolvió en aquel bulto de cabello,se los entregó Pedro y se esfumó.

Pedro ahora vestía unas ropas blancas, tan blancas como la espuma del mar.
-¿Que ocurre Pedro?¡Sácame de aquí!¡Piedad Pedro!¡Quiero volver a casa!

-Me querida Juls, no puedo ,yo solo soy un simple guardían, eso solo podías hacerlo tú.La llamada que recibiste, fue aquella que tu novio hizo en aquella noche.Tu asunto pendiente era ese.No pudiste perdonar.Y tu castigo será andar ciega por el mundo de los vivos y los muertos, mostrando a todos aquellos el asunto pendiente que dejaron en vida.Se los mostraras con tus propios ojos.Como lo hizo Blanca.La mujer que te arrebató los tuyos.Ella se suicido y jamás encontraron su cuerpo, por eso se quedó varada aquí, ella al igual que tú fue traicionada.Su ira y decepción la llevó a arrojarse al río.Si hubiera perdonado y olvidado, seguiría con vida.En su prueba final,no perdonó tampoco a su amado.Y sus ojos también le fueron arrebatados, tomando así el lugar de la ultima mediadora.Ahora te toca a tí ser la mediadora entre los muertos para que puedan ver la verdad de sus actos y así perdonar, para que puedan ser perdonados y seguir su camino en la otra vida.

Autor: Kitty Estrada
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Publicado por: Un Fan del Blog

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