Nuestro mundo, juntos

Cuento enviado por Wilfredo Sierraalta (fan del blog)

Los sueños, muchos dicen que son un mundo diferente, alterno, tu propia realidad… Otros dicen que es producto de visiones que recreamos en nuestra mente, eso que llaman sueños lucidos, en los que sabes que estas soñando, sueños en los que tu estas consiente de qué haces, puede volar, matar, ser Superman si así lo deseas, claro; eso tiene limitaciones, no puedes tener sexo, ya que la adrenalina hará que te que despiertes. El morir también hará que despiertes, pero ¿Por qué al morir despierto? Nos preguntamos algunos. Muchos dicen que te despiertas debido a que la mente no sabe que hay después de la muerte, por lo tanto no puede crear nada después de haber “muerto” , así que instantáneamente te despiertas, ahora querrás saber ¿Cómo se puede tener un sueño lúcido? ¿Cierto?¿Es posible soñar esa clase de cosas sintiendo verdadero placer?
Pero… ¿Qué sucede cuando sientes placer mientras padeces de “parálisis del sueño”?

Sin embargo, no existe ningún peligro para la vida según expertos, o al menos eso dicen…

La pesadilla’ de Henry Fuseli es uno de los claros ejemplos, aunque muchos dicen que es tan solo una pintura artística, ¿Quién puede negar que tan solo expresó una de sus pesadillas aberradas con dicho síndrome?

He aquí una historia sobre un hombre joven de nuestra actualidad, su nombre era Jesús, un chico completamente solitario y sin mucha suerte,  alejado de la sociedad,frívolo y muy reservado, provenía de una familia humilde campesina.
Desde niño, su padre era un hombre de malos hábitos; típico machista alcohólico que solía golpear su mujer aun estando embarazada del pequeño, había muerto por una extraña enfermedad pulmonar y jamás logro conocerlo, su madre viuda, solía vivir en constante preocupación, pues cuando dicho hijo pasaba el mayor tiempo dibujando figuras extrañas en color negro y rojo, según mencionaba el pequeño “era una niña que venía a jugar con él por las noches en una habitación oscura y le dictaba que dibujar”, las conversaciones extrañas mientras dormía Jesús, inquietaban a su madre noche tras noche.
Un día, la madre llegaba de laborar y se encontró con toda las paredes de la casa rayadas con las figuras extrañas que según el pequeño veía por las noches. Jesús era un niño atípico que se le dificultaba hacer amistades en el maternal, solía jugar solo siempre. Ese mismo día, la madre, perdida entre disgusto y preocupación, decide llevar al niño a distintos especialistas, todos concordaban a decir que el niño tan solo sentía la necesidad de la atención paternal de un padre.
El informe médico solo se limitaba a decir lo mismo, “Síndrome de parálisis del sueño” y “déficit de atención”.

A la larga, su madre había cambiado totalmente, inclusive optó a limitarse a dirigir la palabra al pequeño Jesús.
Transcurren los años…

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Un tiempo después, la madre tras gastar mucho dinero en medicinas, doctores y especialistas durante largo tiempo sin éxito alguno, asustada  y confundida, preguntándose “¿Por qué me sucede esto? Yo jamás pedí un niño enfermo”. Su molestia envenenaba su rol de madre; convirtiendo en odio su estrés. Un día lluvioso,tan rígida la brisa y fuertes los azotes de las ramas en las ventanas; parecían asemejar un acto vasto de inmoralidad,decide tomar sus cosas y empacar sin voltear una última vez, sin decir adiós.
A cargo de vecinos,Jesús tuvo una niñez fría, pero nunca se sintió solo realmente…
Jesús de 18 años de edad, comienza a vivir solo en un departamento de bajo costo. Empleado en una tienda cercana a su vivienda, con su libertad total. La juventud desata en emociones experimentales, caminos abiertos para emprender vuelo hacia la sociedad y debidamente adentrarse al mundo. Pero Jesús no es un chico común, lo antes mencionado deja cuan transparente el pasivo río.
Un momento de privacidad, una necesidad juvenil apertura con una obsesión, aquella niña de sus sueños, quién susurraba a su oído y contaba excéntricas historias, es ahora una mujer que habita en su lugar de lecho nocturno.
Jesús comenzó a escribir un diario, pues para el resultaba una experiencia agradable, lejos del mundo,anhelaba registrar sus sentimientos en papel; solía escribir sus experiencias de cada noche con aquella mujer en sus sueños, describió entonces,que era una mujer de cabello largo, negro y lacio, delgada, de piel pálida, esbelta y de ojos profundos y muy oscuros. Esa mujer, a quien llamaba “Alesha”, tenía encantado a Jesús, al punto de obligar que el chico no deseara despertar, la realidad era un sueño y sus sueños era una realidad viva. Para el chico, vivir en el mundo de sus sueños era la verdadera libertad,pues al lado de Alesha, sentía que era un hombre capaz de todo. Ya no solo eran 8 horas al día lo que pasaba durmiendo, esto fue incrementando lentamente a 10 y pronto a 15 horas…Los entornos de su”Realidad” comienzan a confrontar efectos en su vida.
Había perdido el empleo,Jesús comentaba con Alesha sobre su cansancio al mundo exterior,con deprimente y verdadero disgusto expresaba cada palabra sobre las personas, sus criterios hacia él, sobre el sistema aburrido, Jesús ya no aceptaba el mundo real como la realidad, pues su realidad era Alesha, su sueño continuo, su mundo y su anhelo. Con claridad, Alesha tan solo le pregunto en esa noche, “ –¿quieres vivir a mi lado en constante placer? ¿Quieres olvidarte de todo?–” Jesús sin poder hablar, afirmo con su cabeza “si”.
La chica lentamente se acerca a su espalda, sus caricias comienzan a recorrer su cuerpo, aquellas frías y delicadas manos manejaban sobre los tensos y delgados músculos de un chico cansado, conduciéndole con lentitud hacia una camilla brillante y con apariencia lujosa, situada en una habitación oscura. Mientras Jesús, comenzaba a sumir todo su cuerpo en un clímax de relajamiento profundo, se desvanece el control de su cuerpo, Alesha, aquella niña ahora toda una mujer, comienza a danzar entre la música que producía aquellos estiramientos ligados a gemidos lujuriosos, desprendiendo los impedimentos que cubren el atractivo fémino, desnudando con lentitud su sexo, una habitación oscura enciende una llama en el alma de un desvalido chico. aquel danzar comienza a interactuar con el cuerpo de Jesús, progresivamente sobre él, la lujuria viste el rostro de la inocencia, los límites de una pasión, estallan el éxtasis perdido entre un placer indescriptible e incomparable, Jesús comienza a desear deslizar sus manos hacia una Alesha completamente desnuda, y a su vez, nota que no puede moverse.
Un acto y un pacto son formados al volverse uno, la demencia de un joven, deseando escapar de una realidad muerta ante los brazos de una “Ilusión”…
Un joven extasiado en su propia realidad, encerrado en la oscuridad infinita de sus más internos deseos con un reflejo, una necesidad, ahora hecha una mujer.  Atrapado y esclavizado a merced por quién siempre ha deseado, el aroma femenino que desprendía el cuerpo de Alesha era un delicado perfume que sometía la lujuriosa ambición del joven. siquiera podía gritar, ni por placer…Despejado de su alrededor, su entorno oscuro comienza a sumir la camilla y a dicho acto de lujurias y deseo carnales hacia un descenso sin vista apreciable. Aun cuando la temperatura del sexo invade la carne de Jesús, comienza a notar que su entorno se vuelve caluroso, a medida que descendía la camilla.

Mediante el confuso y extraño descenso, pequeñas ventanas que desprendían una leve y lúcida claridad, aun sin poder apreciar que era o que reflejaba aquella iluminación, ahora podía observarse algo de iluminación minutos después de una profunda oscuridad infinita…

 

Dicha camilla cambiaba drásticamente su movilidad y velocidad, aquello que inició con lentitud y de ignorable movimiento, ahora se movía cada vez más a entorno de una velocidad notable. Aquel aroma delicado y suave se comenzó a desvanecer en un desollador olor similar al azufre.
En el caso de la notable mirada desviada de Jesús a su alrededor, Alesha movía con delicadeza el rostro del chico hacia sus ojos, una mirada profunda sin brillo alguno. La vista fija hacia los ojos de Jesús, unos ojos brillosos de amor donde siquiera podía  reflejarse ella misma, aún gustoso de los movimientos sensuales en el miembro viril del chico, quien perdido y confundido comenzó a desviar su mirada a su alrededor, donde la inclinación de la camilla era notoria cada vez más, observó que aquellas ventanas donde no alcanzaba a ver qué era aquello que desprendía iluminación, descubrió sin menos que era el resultado del reflejo de perforantes y abrazadoras llamas que envestían las ventanas. Ya visiblemente alterado, Jesús buscaba de encontrar la manera de poder hablar y moverse, con esfuerzo y sin éxito, su cuerpo parecía ya no obedecer,como si no le perteneciera nada más que su pobre conciencia. Le era imposible decir algo.
Los movimientos sensuales de Alesha se tornaban rígidos y torpecientes, se volvieron con mayor rapidez hasta el punto de comenzar a lastimar al joven, la camilla aumentaba su velocidad con cada metro recorrido y su paisaje era cada vez más caluroso y pútrido, parecía que eran succionados a las entrañas de la tierra. Pues cada vez se podía sentir y percibir la inclinación inhumana de la misma en un vertigóso descenso.
De pronto la inclinada velocidad comienza a desvanecer, como si quisiera dar a entender que se encontraban en un nivel diferente; hace unos instantes se podían apreciar ventanas que reflejaban pútridas y emergentes llamas, pues ahora se podía apreciar levemente habitaciones con una oscuridad tétrica y sombras en contra luz con movimientos vagos.

La oscuridad en las habitaciones parecía distorsionarse y volverse cada vez más tétrica. Pues aquella inclinación hizo parada en una habitación de esas habitaciones, el dolor propiciado por los movimientos bruscos de Alesha iniciaban un ciclo de dolor desgarrador. Una especie de materia viscosa carmesí similar a la sangre comenzó a brotar de las apenas visibles paredes negras. La camilla que antes parecía lujosa y brillante envejeció sin que Jesús pudiera darse cuenta de ello, se mostraba oxidada y muy desgastada. Era como si hubiera sido expuesta a altas temperaturas o que el tiempo hubiera expirado su aspecto.
Jesús al voltear hacia la ventana luminosa en busca de ayuda o de poder para e indicarle el daño que le estaba causando Alesha, pudo inmutar su mirada y perspectiva ante la situación tras observar en la ventana un despreciable cuadro imborrable, se podía apreciar una especie de cámara de tortura, incendiada y envuelta entre las llamas violentas, donde una clase de verdugo inhumano y deforme despellejaba en vivo a un desdichado que gritaba de dolor mientras lloraba sangre, las más crueles y brutales formas de torturar en vida, causar un dolor que traspasa más allá de la piel, las escenas se volvían cada vez más sádicas y salvajes, Jesús horrorizado siquiera podía llorar u gritar de dolor. Alesha, la mujer que continuaba con la actividad sexual brutal no se detenía, ahora se dificultaba ver su cara, pues la oscuridad era profunda de un lado de aquella habitación donde la camilla se detuvo, tras llantos inmutados y desesperación, como si se tratase de una parálisis de sueño, la ventana hizo explosión, rompiendo el silencio de la habitación oscura con la llama demoníaca que emanaba del otro lado y con ello, dando énfasis luminoso al rostro de Alesha.

El rostro de aquella mujer pálida, de hermoso rostro y bella piel, se desvaneció tras aquella pintoresca llama abrazadora que comenzaba a invadir la habitación,

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Inhumano, es el término a lo desconocido, impuesto por las personas que estudian la lógica de este mundo.  Algo tan perturbador demostraba aquello que fue alguna vez un rostro en Alesha, Jesús ahora comprensivo ante “eso“que tenía en frente de él, ni siquiera podía llamarse pesadilla o monstruo, esa horrorosa deformidad llena de sangre me miraba directamente con aquellos ojos negros sin vida y sumidos en la nada. Jesús muy dolido, rendido, asfixiado, impotente, ansioso, sin esperanzas y lleno de lágrimas y temor, comenzó a descender sus ojos hacia su torso, dirigiendo su vista hacia donde Alesha estuvo moviéndose y notó diversas rupturas en su piel, como mordidas que desprendieron su carne con lentitud en ascenso. “Eso” que alguna vez fue una niña que acompañaba en los sueños de un desdichado niño, empezó a devorar el pecho de Jesús con una repulsiva abertura con dientes que le brotó del rostro. Un Joven desvalido y moribundo, experimentando los peores horrores incomprensibles por la humanidad, intentaba gritar, y liberarse de su inamovible cuerpo, la cordura y sanidad mental fueron quebrados desde que el rostro de Alesha fue visible en aquella cámara de tortura, Aquellas llamas que devoraban la habitación y que consumían todo a su paso, ahora empezaba a devorar el alma de Jesús, mientras aquel monstruo comía su cuerpo.
Entre la perdida de la vida que reflejaban los ojos de Jesús, Alesha se limitó a decir una última frase“–tu aun vais más abajo, aún no llegamos a nuestro destino–”
La camilla incendiada junto con aquel monstruo encima de aquel cuerpo consumido, comenzó a descender nuevamente…

En un día común y corriente, una mañana cualquiera en el departamento de Jesús, se inició una conmoción entre los vecinos, pues muchos se quejaban de un olor repugnante, como si algo descompuesto yacía en la sala del departamento de Jesús. Preocupados y alarmados ante el hedor, prosiguen a llamar a las autoridades locales, quienes llegaron al acto, sin tener que registrar demasiado, consignan un cadáver que yacía en la cama de la habitación; tendido en forma de cruz, rostro desfigurado, pecho abierto y con gusanos que sobresalían de las heridas, las manos y pies totalmente calcinados y demostrando unos ojos totalmente abiertos que demostraban haber visto algo más allá de lo normal. Lágrimas de sangre coaguladas y  una reacción bastante perturbadora en aquel cadáver, llevaron a que los efectivos presentes se persignaran al instante.

“A veces no llegamos a distinguir entre un sueño y la realidad, pero el alma puede llegar a puntos donde ni la lógica ni la humanidad pueda comprender”…

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Publicado por: Un Fan del Blog

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