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Día de Muertos

Después de Halloween, existe una fecha relacionada con la sobrenatural que ha alcanzado una inmensa popularidad alrededor del mundo. Se trata del Día de los Muertos, celebración que gracias a medios como el cine y la televisión, hoy en día se conoce en múltiples países. De hecho, ambas fechas guardan algunas similitudes y por su cercanía temporal, se consideran dos versiones de las costumbres paganas antiguas, en las cuales se crecía en el regreso de los habitantes del Más Allá.

En la actualidad, esta celebración está considerada por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Hoy te explicamos en que consiste, cual es su significado y como se celebra, entre otras curiosidades.

¿Qué es el Día de Muertos?

El día de los muertos es una festividad mexicana en la cual se le rinde homenaje a los difuntos. Cada persona o familia, considera dicha fecha como una oportunidad para acordarse de sus seres queridos que han muerto, o bien, de hacer lo mismo por grandes personalidades como cantantes, actores u otros famosos.

Si bien en un principio la fiesta era una costumbre de las primeras culturas mesoamericanas de México, con el paso del tiempo ha incorporado elementos de la religión católica, al igual que el Halloween.

Origen

El día de muertos en México cuenta con orígenes prehispánicos. Antes de la llegada de los españoles, múltiples pueblos mesoamericanos rendían culto a la muerte. La tradición más famosa en la que se arraiga esta festividad es la de los mexicas. Ellos creían en dos deidades encargadas de recibir a las ánimas de los difuntos: la diosa Mictecacíhuatl y el dios Mictlantecuhtli. ambos reinaban sobre la tierra de los muertos, un lugar llamado Mictlán. Para llegar a este sitio era necesario pasar por una serie de pruebas.

Además, dependiendo de la forma de morir, una persona podía ir a parar a regiones distintas dentro del mismo:

  • Tonatiuh Ichan o Casa del Sol. Reservada para los guerreros muertos en el campo de batalla o madres que habían perdido la vida dando a luz.
  • Cincalco o Casa del dios Tonacatetucli. El cielo de los niños.
  • Tlalocan o Casa de Tláloc. El sitio al que iban las personas que morían ahogadas.

El Mictlán se encontraba dividido en nueve niveles diferentes, a las cuales iban a parar las almas dependiendo de su muerte:

  1. Apanohuaia. Conocido también como el Itzcuintlan o «lugar de los muertos», se encontraba junto a un río, el cual los recién llegados cruzaban con ayuda del xoloitzcuintle, un perro cuyos huesos debían enterrarse con la persona muerta.
  2. Tepectli Monamictlan. Era el “lugar de los cerros que se juntan”, con dos montañas que chocaban entre sí constantemente. Aquí, la prueba consistía en encontrar el instante oportuno para pasar sin ser triturado por los montes.
  3. Iztepetl. Aquí se debía escalar por una gran montaña de piedras filosas, que desgarraban la carne de los muertos al subir.
  4. Itzehecayan. Lo llamaban el “lugar del viento de obsidiana”, por estar formado de hielo y piedra. Se trataba de una gran cordillera con ocho cerros, en los que siempre nevaba.
  5. Paniecatacoyan. Era el “lugar donde la gente vuela y se voltea como banderas” y se ubicaba en el último cerro del Itzecayan. Aquí, la gravedad dejaba de existir y arrastraba a los muertos al siguiente nivel.
  6. Timiminaloayan. El «lugar donde la gente es flechada” consistía en un sendero en el que manos invisibles disparaban las flechas extraviadas durante las grandes batallas.
  7. Teocoyohuehualoyan. Un sitio de jaguares, donde las bestias abrían el cuerpo de los muertos para devorar sus corazones.
  8. Izmictlan Apochcalolca. La “laguna de aguas negras” desvanecía los últimos restos humanos de los difuntos y el alma se liberaba para pasar al otro mundo.
  9. Chicunamictlan. En este último nivel, los muertos atravesaban por las nueve aguas de Chiconauhuapan, desprendiéndose para siempre de las enfermedades y el dolor, y siendo recibidos por los dioses del Mictlán.

En el mundo de los vivos, cada vez que una persona moría, era amortajada y alimentada de manera simbólica con todo tipo de manjares. Cuatro días después podía ser cremada o enterrada con sus pertenencias más valiosas. Las ancianas de la comunidad anunciaban el fallecimiento con gritos y llantos. Luego, durante los siguientes cuatro años, la comunidad hacía ceremonias en el lugar donde descansaban sus restos, con el fin de velar por su descanso eterno y consolar a la su familia.

Con la conquista europea, el ritual mexica y otras costumbres paganas, fueron transformadas por la iglesia católica hasta derivar en lo que hoy es una de las celebraciones más populares de México.

Historia

En el siglo XVI, los españoles impusieron su propia costumbre para honrar a los difuntos: el Día de Todos Los Santos. Cuando los indígenas se convirtieron al catolicismo, las tradiciones prehispánicas y europeas se fundieron para crear el día de muertos.

Posteriormente fueron añadiéndose otras tradiciones. Lo principal fue la creación de cementerios, necesarios a causa de las epidemias que mataron a miles de personas durante siglos. No fue sino hasta 1861, que las autoridades pudieron hacerse cargo de administrar los entierros. Poco antes en 1859, ya se había instaurado la costumbre de llevar veladoras y flores a las tumbas, estableciendo los días 1 y 2 de noviembre como una festividad especial.

La gente de las clases más humildes acudía por las tardes, mientras que las personas de clase alta iban en las mañanas, muy temprano, vistiendo lujosas ropas negras que preparaban con mucha anticipación.

¿Qué significa Día de Muertos?

De acuerdo con la tradición, el día de muertos representa la unión temporal entre el mundo de los vivos y el de los difuntos. Desde la época prehispánica, se tenía la creencia de que una vez al año, la barrera que separaba ambos mundos desaparecía para que los muertos pudieran visitar a las personas que conocieron en vida.

¿Cuándo se celebra el Día de Muertos?

La celebración tiene lugar durante los días 1 y 2 de noviembre.

El primer día se conoce como el día de Todos los Santos, y de acuerdo con la iglesia católica, es una fecha que conmemora las almas de los muertos que han pasado del purgatorio al paraíso. Le sigue el Día de los Fieles Difuntos, que se dedica a las almas que siguen en el purgatorio, expiando sus pecados para conseguir el descanso eterno.

Elementos del Día de Muertos

El día de muertos se caracteriza por contar con elementos simbólicos, que además de homenajear a la muerte, le han brindado a los mexicanos una identidad cultural propia. Estos son los siguientes:

El Altar

También conocido como «la ofrenda», es la tradición más representativa de esta fecha y se realiza para que las almas de los seres queridos, encuentren el camino de regreso a casa.

El altar de muertos comprende varios elementos dispuestos de la siguiente manera:

  1. Arco. Se coloca en lo alto de la ofrenda como simbolismo de la puerta entre el inframundo y la tierra de los vivos.
  2. Agua. Debe servirse en un vaso de cristal, sirve para que las almas de los muertos puedan saciar su sed tras haber recorrido un largo camino.
  3. Sal. Se incluye como elemento purificador. Desde la antigüedad se empleaba para evitar que los cuerpos se corrompiesen durante su traslado entre ambos mundos.
  4. Incienso o copal. Su aromático olor sirve no solo sirve como guía para las almas, sino que además purifica el ambiente y mantiene lejos a los espíritus malignos.
  5. Petate. Es un elemento que alude al descanso de los espíritus. También se utiliza como mantel para colocar los alimentos.
  6. Cruz. Se trata de un símbolo católico y prehispánico, ya que representa los cuatro puntos cardinales según la cosmovisión de varios pueblos indigenas. Se puede hacer con sal, cal, flores o colocarse como objeto.
  7. Veladoras. Su luz alumbra el camino de vuelta a casa para los difuntos, además de simbolizar la fe y la esperanza. Algunas comunidades colocan una veladora por cada persona a la que recuerdan o en señal de duelo.
  8. Flores de cempasúchil. Se colocan en el arco y alrededor del altar. Su color amarillo, en la época prehispánica, era el que se asociaba con la muerte.
  9. Flor de nube. El blanco de sus pétalos contrasta con el cempasúchil, representando la pureza e inocencia. Se agrega sobre todo en las ofrendas para los niños muertos.
  10. Papel picado. Sus colores y diseños son muestra del arte mexicano desde el siglo XIX, y hacen más alegres los altares. También se usan para adornar casas y ventanas.
  11. Pan de muerto. Este sabroso pan es una representación de los muertos y es de naranja con azúcar.
  12. Comida. Es vital incluir los platillos favoritos de los difuntos; frecuentemente destacan delicias de la gastronomía mexicana como mole, tamales y enchiladas, entre otras.
  13. Calaveras de azúcar. Hacen alusión a la muerte y también son un dulce irresistible para los niños.
  14. Frutas de temporada. Tales como las mandarinas, las manzanas, los plátanos y las naranjas. Su olor es estimulante para los muertos y les recuerda las cosas que disfrutaron en vida.
  15. Fotografía(s). Se trata de un elemento indispensable, que representa a la o las personas para las cuales se ha hecho el altar. Normalmente se coloca en el nivel superior de la ofrenda.

Además de estas cosas básicas, las ofrendas pueden contener objetos personales que agradaban a los difuntos en vida, como alcohol y cigarrillos. En el caso de los niños, es frecuente añadir dulces y juguetes. Así mismo, cada altar puede colocarse por niveles. Lo tradicional es que tengan como mínimo dos y, dependiendo de la cantidad, a cada uno se le atribuye un significado distinto:

  • Dos niveles. Representan al cielo y la tierra.
  • Tres niveles. Además del cielo y de la tierra, también simbolizan el inframundo.
  • Siete niveles. Cada nivel es un estado por el cual el alma debe transitar, antes de encontrar el descanso eterno.

La Catrina

Se trata del personaje más emblemático de la festividad y también de la cultura mexicana. La Catrina es representada como una calavera muy elegante, vestida con un ancho sombrero de plumas y vestidos finos. Fue creada en 1910 por José Guadalupe Posada, un famoso caricaturista. Su imagen se popularizó luego de que el pintor y muralista, Diego Rivera, la inmortalizara en su obra “Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central».

Así mismo, La Catrina surgió para expresar el descontento de las clases humildes hacia los ricos; pero más que nada hacia los mexicanos de origen indígena que se avergonzaban de sus orígenes. De hecho, originalmente fue bautizada como «La Calavera Garbancera», en referencia a los vendedores de garbanzos que fingían ser ricos a pesar de su pobreza, imitando a los europeos.

Actualmente se asocia a La Catrina con el día de muertos, y muchos han llegado a confundirla con la misma muerte. Es común que las mujeres se caractericen como ella para ir a fiestas y desfiles de temporada.

Las Calaveritas

Las calaveras literarias, comúnmente conocidas como «calaveritas», son composiciones escritas en verso, que se realizan en la época del Día de Muertos. Al pensar en una, se debe escoger a una persona, ya sea un conocido o alguien famoso (como artistas, políticos, deportistas, etc). Por medio de rimas, se relatará la muerte de ese individuo o se hablará de él como si ya estuviese muerto.

Al contrario de lo que parece, estos poemas se caracterizan por ser irreverentes y se hacen a modo de broma, imaginando muertes graciosas y destacando los rasgos más cómicos de la persona en cuestión. Suelen acompañarse con dibujos de calaveras y usarse también a modo de protesta, cuando van dirigidas hacia personajes polémicos.

¿Cómo se celebra el Día de Muertos?

Tradicionalmente, la festividad consiste en armar altares con ofrendas para recibir a los difuntos que vienen de visita. Sin embargo, en México esta celebración puede tener algunas variaciones, dependiendo de la región.

Así, encontramos que en el norte la tradición es relativamente nueva, mientras que en el sur, existen elementos prehispánicos que han preservado costumbres milenarias en relación a la fecha, gracias a las comunidades indígenas.

Norte de México

La tradición del día de los muertos hasta hace algunos años, no era común en los estados del norte de México. No obstante, los esfuerzos del gobierno por difundir la festividad han dado frutos y hoy en día son más las personas que la tienen presente. Por el contrario y a causa de su cercanía con los Estados Unidos, es común que los mexicanos de esta región celebren el Halloween. En los cementerios, los mausoleos y lápidas son decorados con flores y papel picado, y hay grupos y tríos de mariachis tocando por todas partes.

Estado de México

Los preparativos para la fecha comienzan desde el 31 de octubre, ya que aquí se la considera importante por su relevancia cultural. Todos los años se lleva a cabo un gran desfile con carros alegóricos que combinan lo moderno con elementos prehispánicos y coloniales. El Centro Histórico expone enormes altares dedicados a grandes personalidades de México y el mundo, y es posible encontrar exposiciones en más de un municipio.

Tlaxcala

La tradición se halla especialmente arraigada en el pueblo de San Pablo del Monte, donde los festejos inician desde el 28 de octubre. Cada día sirve para conmemorar a quienes han muerto en distintas circunstancias y a diferentes edades.

El 28 de octubre se recuerda a los que murieron en algún accidente, colocando una cruz, veladoras y flores de cempasúchil en el lugar del siniestro. Los familiares también dejan una ofrenda con las cosas que les gustaban.

El 30 está dedicado a los bebés que murieron en el vientre materno o después de nacer, visitando sus tumbas para dejar flores de cempasúchil y de nube blanca, junto con juguetes, agua, leche y pan.

El 31 se recuerda a los niños menores de doce años, colocándoles altares con juguetes, dulces y comida.

El 1 de noviembre se honra a los muertos de trece años en adelante, con las clásicas ofrendas.

Finalmente, el 2 de octubre se retiran los altares, considerando que las almas han regresado al Más Allá. Lo curioso es que las ofrendas recogidas se le pueden llevar a amigos y/o familiares como tíos, abuelos, primos, etc. A cambio, quien recibía una ofrenda les obsequiaba a sus visitantes una taza y un plato, aunquee hy en día es más común obsequiar juguetes e incluso aparatos.

Puebla

Los altares poblanos resaltan por la deliciosa variedad de comida local que los habitantes ofrecen a las almas, siendo lascas comunes barbacoa y carne de pollo, res o cerdo bañada con mole, una riquísima salsa elaborada con especias. Al banquete se añaden bebidas típicas como atole, mezcal y tequila; y calaveritas de azúcar y dulces para los niños muertos. Estas, por cierto, van acompañadas del nombre y la foto del difunto.

En las ofrendas de Puebla se considera que los cirios encendidos son indispensables, pues iluminan el camino de las almas.

Morelos

Dentro del estado de Morelos, a poca distancia de la capital, se encuentra el pueblito mágico de Tepoztlán, donde el día de muertos goza de gran importancia. Los habitantes acostumbran decorar sus casas con brillantes adornos y poner altares coloridos.

Además tienen una montaña conocida como el Tepozteco, en cuya cima se alza una pirámide prehispánica. Los días 1 y 2 de noviembre, es tradición subir hasta allí para colocar ofrendas, rindiendo homenaje a las almas de sus primeros antepasados.

Guanajuato

Los altares guanajuatenses se elaboran pensando en el equilibrio de los cuatro elementos: tierra, aire, agua y fuego. Todos cuentan con objetos representativos.

La tierra se simboliza mediante los alimentos como frutas y guisados, que de alguna manera se preparan con ingredientes que vienen desde el suelo.

El aire tiene que ver con el papel picado, ya que este es agitado por el viento al colocarse por encima del altar.

Las veladoras representan el fuego y a la vez, la luz que guía a los difuntos de regreso a casa.

El agua está presente en vasos de cristal, simbolizando la pureza y aguardando para saciar la sed de los viajan desde el Más Allá.

Al final, la última cosa que se pone es un pequeño plato con sal, que purificará la ofrenda.

Querétaro

Los queretanos elaboran sus ofrendas pensando en sus antepasados del pueblo indígena otomí, los cuales levantaban altares en forma de capillas para dar la bienvenida a sus muertos. Más allá de la comida y los elementos habituales, lo que se busca es representar los momentos más significativos de la historia de los difuntos.

Por eso se pueden encontrar fotografías de bodas, primeras comuniones, fiestas y demás momentos, que seguramente fueron importantes para ellos. Generalmente, cada acontecimiento se encuentra relacionado con un sacramento religioso.

Aguascalientes

En Aguascalientes se lleva a cabo el «Festival de las Calaveras», un evento inspirado en la famosa Catrina de José Guadalupe Posada. Con una duración de diez días, ocurre tanto en la capital como en los municipios aledaños. Miles de habitantes se caracterizan como calaveras. Durante el festival se realiza un desfile con más de 3000 participantes y múltiples carros alegóricos.

Otra actividad multitudinaria es la caminata «Ilumínale los Pies al Cerro del Muerto», con más de 5,000 individuos. También podemos encontrar pabellones gastronómicos, pabellones artesanales, exposiciones, conciertos, juegos para niños y obras de teatro, entre otras cosas.

Zacatecas

Los zacatecanos hacen arreglos florales, más que nada con flores de cempasúchil, para adornar las tumbas de sus difuntos. También se reúnen en los cementerios para comer pan de muerto.

Pero sin duda alguna, su tradición más famosa de la época es aquella que se mezcla con el «dulce o truco» del Halloween, y que consiste en que los niños salgan de su casa a pedir el muerto disfrazados como seres de ultratumba. Cada vez que tocan a la puerta de una casa, deben pronunciar la siguiente rima:

«El muerto pide camote porque sino se le cae el bigote. La viuda pide una ayuda para su pobrecita criatura».

Cuando los habitantes les entregan dulces, responden con otro verso para agradecerles: «Esta casa está bendita ya que si nos dieron comidita».

En cambio, si nadie les da nada, pronuncian una maldición: «Esta casa está embrujada ya que no nos dieron nada».

Todo esto tiene lugar durante el 2 de noviembre.

La Huasteca

Esta zona, comprendida entre los estados de San Luis Potosí, Veracruz, Tamaulipas e Hidalgo, se caracteriza por la presencia del Xantolo, festividad prehispánica equivalente al día de muertos. Los huastecos, además de honrar a los seres queridos que regresan del Más Allá para estar con ellos, recogen las frutas y el maíz que les da la tierra. La celebración está repleta de música, luz y comida.

Veracruz

La variedad de los altares veracruzanos recae en el tipo de comida que se coloca en la ofrenda. Dependiendo de a quien esté dedicada, las viandas pueden ser distintas. Para los niños por ejemplo, se colocan golosinas, calaveritas de chocolate y azúcar, y pan de dulce, y desde luego, se agregan algunos juguetes.

Los adultos reciben platillos típicos, pescado y viandas con mariscos, así como alcohol, tabaco y la especialidad estatal: el café veracruzano.

Yucatán

Los yucatecos conservan las costumbres prehispánicas de sus ancestros. Ellos realizan una celebración conocida como «Hanal Pixán», que quiere decir «la comida de las ánimas». Comienza el 31 de octubre y se extiende hasta el 2 de noviembre.

En cada casa, las familias decoran sus mesas con manteles blancos sobre los que colocan los platillos que más les gustaban a sus seres fallecidos. Las bebidas alcohólicas se encuentran estrictamente prohibidas, siendo reemplazados por delicias tradicionales como el atole y el chocolate. Sin embargo, estas no se sirven en vasos, sino en jícaras. Esta era la forma en la que bebían los indígenas hace cientos de años.

A veces, al banquete se añaden algunos juguetes para que los niños que murieron hace tiempo puedan jugar antes de volver a su dimensión.

Por último, un elemento que no puede faltar es el incienso. La gente lo quema por la creencia de que su aroma, puede guiar a los espíritus hasta el altar que les corresponde.

Michoacán

El día de muertos se celebra con mayor ímpetu en Janitzio, la más importante de las cinco islas del Lago de Pátzcuaro. Es costumbre erigir los altares directamente sobre las tumbas, mientras las mujeres se sientan a llorar y rezar por sus muertos, mientras contemplan las luces de los cirios. También colocan una cruz, delante de la cual deben arrodillarse varias veces a lo largo del rito.

A las doce de la noche en punto, familias enteras sacan viandas como pan de muerto, mole, atole, arroz y otros alimentos típicos, para ofrecerlos en los panteones. Se tiene la creencia de que las almas acuden con sus familias, nada más escuchar las campanadas de la iglesia local. Para amenizar la celebración, la isla se inunda con cantos purépechas, que piden por el descanso eterno de las almas y la protección de los vivos.

Oaxaca

Los oaxaqueños se destacan por la costumbre de una región llamada Acaquizapan, conocida como «la ofrenda de los angelitos». Esta consiste en preparar pequeñas canastas en las que se colocan manzanas, mandarinas, naranjas y hojas de zapote. también se añade pan de estrella y pan de conejo, dos ricas variaciones del pan de muerto, muy populares en esta zona.

La gente cubre sus canastas con hojas de zapote, ya que tienen la creencia de que los muertos las usan como servilleta. Así mismo, a cada una se le asigna una veladora encendida con un nombre, para que ellos puedan encontrar su camino de vuelta a casa.

Chiapas

Desde mediados de octubre, la gente de este estado comienza con los preparativos para el día de muertos, especialmente en las comunidades rurales.

Para el pueblo tzotzil y los habitantes del poblado de San Juan Chamula, la celebración dura dos días, los cuales están destinados a dar la bienvenida y despedir a sus difuntos. El primer día se reúnen en iglesias para ofrecer comida y tocar campanas, llamando a las ánimas para que se reúnan con sus familias. El segundo día, tras concluir el banquete, se les invita a viajar de vuelta al K’atin Bak”, lugar donde se cree que habitan los muertos. El ritual para decir adiós consiste en dar tres vueltas alrededor del panteón, mientras se repite la oración: «ya pasó tu fiesta, ya pasó tu celebración, ya te traje a tu casa».

Disfraces para Día de Muertos

A pesar de su relación con la muerte, esta fiesta mexicana siempre se ha caracterizado por llevarse a cabo con alegría y diversión. Es por eso que carnavales, desfiles y fiestas temáticas, son muy comunes en vísperas de la fecha. La gente se disfraza de los personajes representativas del día de muertos:

  • La Catrina: La famosa y fina calavera que inunda las calles de Mexico durante la temporada. Siempre va vestida de largo y con flores en la cabeza. El disfraz se distingue más que nada por un elaborado maquillaje en blanco y negro, que se usa únicamente sobre el rostro. Este puede incorporar algunos elementos coloridos, como piedras de fantasía o dibujos pequeños. Los complementos pueden ser un vestido largo o un traje típico femenino, bisutería y coronas de flores.
  • El Catrín: Contraparte masculina de La Catrina, es representado como un esqueleto vestido con ropas finas, habitualmente del siglo XIX. Aunque a veces también puede vestirse de mariachi o con trajes típicos mexicanos. Para este disfraz, además de la ropa, también se requiere usar maquillaje blanco y negro.

Tradiciones de Día de Muertos

  • Colocar el altar de muertos. Es lo primero que se hace con anticipación al 1 de noviembre, incluyendo los elementos que se describieron con anterioridad. Cada familia mexicana tiene una ofrenda en casa para los seres queridos que ya no están; es una costumbre muy arraigada en comunidades y pueblos pequeños.
  • Hacer fiestas en el cementerio. La gente acude en familia a los cementerios llevando comida y flores para sus muertos. Para ellos, es natural comer encima de las lápidas, cantar y hasta bailar al ritmo de mariachi. Se considera que los días de la celebración, las almas de los difuntos se reúnen con ellos como hacían en vida.
  • Comer Pan de Muerto. En todo México, panaderías y supermercados comienzan a elaborar Pan de Muerto desde Septiembre, ya que es una tradición muy querida para su gente. Ese pan se coloca en las ofrendas y se come con café o chocolate caliente. Las familias más tradicionales incluso lo preparan ellas mismas en casa.
  • Maquillarse como la Catrina. Miles de personas de todas las edades, han adoptado la costumbre de pintarse como catrinas, catrines y calacas, aunque no usen un disfraz. De hecho, lo más común es pintarse la cara de blanco y negro, con un diseño muy sencillo para acudir al panteón, a los desfiles o a las fiestas.
  • Salir a pedir «calaverita». Con la influencia del Halloween, los niños que celebran el Día de Muertos han adoptado el «Dulce o Truco» para transformarlo en la «Calaverita». Ellos salen de sus casas con un recipiente en forma de calavera y van tocando de puerta en puerta para pedir dulces. A veces se disfrazan de sus personajes favoritos o de pequeños catrines.

Leyendas de Día de Muertos

Vamos a finalizar compartiendo algunas leyendas tradicionales de México, perfectas para relatar durante esta celebración. La mayoría son muy famosas y hablan de seres sobrenaturales y espantos. Otras se encuentran directamente relacionadas con el día de los muertos.

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Erika GC

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