Diario de un superviviente (parte 2)

Publicado por Un Fan del Blog

Cuento enviado por Aleksandra (fan del blog). Recomendamos leer la 1era parte de este cuento para que lo entiendas, haz clic aquí.

“Quien con monstruo luche, cuide de no convertirse a su vez en uno”- Friedrich Nietzsche.

Martes, 21 de Junio, 2024, España

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Ayer casi me convierto en la merienda de varios zombies, pero siempre he sido más de comida rápida, así que me escapé.

Escribí muy por encima todo lo que pasó, pero en serio, me saturé.
Antes de que ocurriera el Apocalipsis, mi vecino (o ex vecino) estuvo presionándome por meses para que pusiera una verja en la entrada de mi casa, al principio no le hice mucho caso, teniendo en cuenta que era un obsesivo de la seguridad. Me negaba y me negaba hasta que me cansé, y le di la razón

-De acuerdo Fran, pondré una verja, pero déjame ya – Dije con resignación.

Con resignación o sin ella, sus ojos se iluminaron por primera vez desde que vivo en ésta maldita urbanización cercana al centro de la ciudad. Era un brillo diferente, un brillo que jamás había visto en los ojos de mi familia: brillo de orgullo.

Desde que todo ésto comenzó, la verja me ha salvado el culo muchísimas veces, no sólo por lo jodidamente alta que es, sino también por que es de hierro y barrotes muy gordos y juntos. En momentos como éste, en los que piensas que el mundo se ha ido a la mierda y tú, por suerte o por desgracia eres el único pringado que ha sobrevivido, la mente se satura, se satura de preguntas, de posibilidades, e incluso de estadísticas inútiles.
A menudo, cuando los observo desde la seguridad de mi desván, me viene un olor a podrido que da ganas de amputarte la nariz y tirársela a esos bichos primitivos.

Jueves, 23 de Junio, 2024, España

Desde que comenzó todo, he podido reunir muchísima información sobre esos seres. Pero tengo una pregunta que parece estúpida, pero en el fondo no lo es… A ver, los zombies según las historias comen cerebros. ¿Atacarían a los canis?

De momento, toda la información que he podido reunir es que parecen torpes y gilipollas, pero en cuanto huelen carne fresca se espabilan y hacen sprints que dan miedo, su visión es nula por lo cual se guían por el oído y el olfato (según leí en internet, de noche atacan con más frecuencia ya que sus sentidos se agudizan y pueden oír el ruido de un disparo a kilómetros de distancia. Vaya unos cabrones, te tiras un pedo y ya vienen a por ti…), sus gruñidos son para comunicarse entre ellos. Es muy poca información, pero de momento es todo.

Estoy planeando una salida por las calles de al lado de casa, para investigar intentando que no me claven los dientes. Mi plan es ir a la gasolinera, que está a tres manzanas de casa y pillar refrescos y lo que pueda. Aunque sigo sin atreverme a salir a mi propio jardín, supongo que todo ésto es una oportunidad para luchar por mi vida, ¿no?

De repente, un extraño ruido que provenía del piso de abajo me sacó de mis pensamientos y puso en marcha todas las alarmas mentales que tenía activadas. Agarré el palo de las cortinas como arma (muy cutre, lo sé) e intenté no cagarme en los pantalones. Bajando las escaleras, oí una voz.

-¡Ayuda! ¡Están muy cerca, por favor, abra la puerta, tenga piedad! – Era la voz de una mujer, una voz desesperada, con el alma inundado por lágrimas.

Miré por la mirilla de la puerta para asegurarme de que no estaba loco y la vi. Me decidí a abrir la puerta, y, por primera vez en mi vida, no la cagué. Ella entró a casa y cayó de rodillas al suelo, yo cerré la puerta e inmediatamente me di la vuelta para inspeccionar su cuerpo.

Es una mujer alucinante, rubia, alta, delgada, ojos claros… La levanté del suelo, y me aparté de ella, no confío mucho de momento.

foto relato segunda parte

Viernes, 24 de Junio, 2024, España

Manteniendo una charla animada y cálida, sentados en el sofá, tuvimos el enorme privilegio de presenciar uno de los actos más sanguinarios hasta ahora. La escena era horrible: un pequeño grupo de zombies, no más de 5, estaban paseándose cuando de repente oyen un grito en la casa del vecino de enfrente, el militar. Decidió salir de su refugio subterráneo pensando que todo había acabado. Pero lo que sí que se acabó minutos después fue su existencia.

Nada más salir de ahí tuvo esa pequeña mala suerte de encontrarse con Aurelio, Fernando, Ana, Tamara y Eulalio (sí, otra vez estoy bautizando bichos), que parece ser que no habían tenido un buen día y estaban con hambre. El error fatal fue el grito que pegó, eso los atrajo. Segundos después, él estaba en el suelo, arrastrándose por la acera y ellos detrás, dándose un festín de carne blanca. Cada vez iban apareciendo más y más zombies hasta que ya no quedaba nada de él.

Subimos al desván sin hacer ruido y observamos la escena. Fue un milagro que no echásemos la primera papilla, por que se veían perfectamente los huesos, los tendones, e incluso se veían sus órganos internos. Lo peor fue cuando se puso gris, comenzaron a aparecer venas reventadas por todo su cuerpo y poco a poco, intentó levantarse, pero claro, al tener las piernas hechas un cristo, no pudo. En el momento que Natalia se dio la vuelta para intentar no desmayarse, contemplé el precioso momento en el que mi ex vecino comenzaba a arrastrarse acera arriba, dejando un rastro de intestinos y sangre por donde pasaba.

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