Cuentos de Terror de Argentina

El ahorcado de Chacarita

Una de las leyendas más tenebrosas de Buenos Aires, habla de la existencia de un ánima en pena poco convencional, que se aparece a los incautos en las inmediaciones del cementerio. Lo más común es que se haga visible cada jueves de luna llena, colgado macabramente desde las ramas de un árbol al lado de uno de los muros del camposanto, sobre la calle de Jorge Newbery y a poca distancia de la intersección de las vías del tren.

Se trata del ahorcado de Chacarita, un hombre abominable, cuya piel permanece en eterna descomposición y el cual es de una palidez tan enfermiza, que el solo hecho de mirarlo provoca que a uno se le hiele la sangre.

Muchos son los testigos que han afirmado verlo en distintas ocasiones, aunque lo cierto es que nadie sabe quien es a ciencia cierta, ni como llegó ahí. Lo único seguro es que a causa de su muerte tan violenta y llena de dolor, está destinado a seguir en nuestro plano sin encontrar la paz.

—Yo lo vi una noche, cuando volvía de mi trabajo en bondi —afirma Marcos, uno de los testigos del ahorcado—, me quedé muy impresionado. Lo más extraño fue que nadie más en el transporte reaccionó, era como si solo yo pudiera verlo. Y justo cuando estaba a punto de llamar a la policía para reportarlo, volví a mirar y había desaparecido.

Sara, una universitaria que también presenció al fantasma, recuerda el incidente con terror.

—Estaba volviendo de la facu y me preparaba para tomar el colectivo, como todos los jueves en la noche, cuando lo vi colgando —relata—. Lo más espeluznante fue que podía ver a través de su cuerpo. Además, tenía los ojos abiertos y con la mirada perdida. Por un instante creí que me estaba observando a mí.

Hernán, un joven más escéptico, narró la experiencia de uno de sus familiares.

—Yo jamás he visto al famoso ahorcado de Chacarita, pero uno de mis tíos dice que él sí —contó—. Se cruzó con él hace más de 50 años, cuando todavía era un muchacho joven. Según él, se trata de uno de los pasajeros que venían a bordo del tren antes de aquel entonces, y que cayó víctima de una fiebre mortal. Como estaba desahuciado, prefirió suicidarse antes de morir como un miserable. Pero yo no sé si creerle.

De acuerdo con los registros históricos, en 1871 la ciudad de Buenos Aires sufrió una epidemia de fiebre amarilla, el cual era un padecimiento mortal para la época. Es muy probable pues, que esta última versión sea cierta; aunque hay quienes dicen que el ahorcado se mató porque no pudo soportar la muerte de un ser querido.

Sean cuales hayan sido sus circunstancias, hasta el momento se sigue apareciendo al lado del cementerio, asustando a los incrédulos con la expresión fantasmagórica de su rostro.

Si alguna vez mas a la capital de Argentina y pasas por la Chacarita, será mejor que no te fijes demasiado. No vaya a ser que lo veas tú también.

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Acerca del autor

Erika GC