Historias Reales de Horror

El horror de Madame Lalaurie

En 1780, nacía en el seno de una familia de la alta sociedad una niña que se convertiría en la pesadilla de decenas de esclavos. Se trataba de Delphine Lalaurie, cuyos familiares de origen irlandés y apellidados Macarty, habían emigrado a América y hecho fortuna. En el nuevo continente, se asentaron en la ciudad francesa de Nueva Orleans, donde Delphine pudo moverse en los mejores círculos.

En el 1800 contrajo matrimonio con Ramón de López y Angulo, un distinguido caballero español que fungía como diplomático entre América y España, viajando frecuentemente. Fue a bordo de una de dichas travesías que murió, dejando viuda a Delphine y con una hija.

En 1808, ella regresó a Luisiana, donde se casó con el empresario Jean Blanque. Juntos tuvieron cuatro hijas más aunque desgraciadamente, Blanque falleció ocho años más tarde, ya que tenía una edad avanzada.

El tercer matrimonio de Delphine fue con un médico mucho más joven que ella, el doctor Leonard Louis Nicolas Lalaurie, de quien finalmente tomaría el apellido con el cual pasó a ser célebre en la historia. Juntos habitaban con las hijas de la mujer en una hermosa mansión de tres pisos y estilo colonial afrancesado, que se hallaba ubicado en el mismo corazón de Nueva Orleans.

De puertas para afuera, las cosas en la mansión aparentaban ser normales. Sin embargo, el horror no tardaría en apoderarse de la gente al descubrirse el macabro secreto que se ocultaba entre sus paredes.

Una tarde del año 1834, un espantoso incendió se desató en la residencia de Lalaurie. El siniestro llegó a tal magnitud que fue necesaria la intervención de los bomberos. Descubrieron que la causante había sido una vieja esclava negra que permanecía encadenada por uno de sus tobillos, al fogón de la cocina. La pobre había iniciado el fuego para suicidarse, pues estaban por subirla al ático para castigarla por una falta cometida.

Ninguno de los esclavos llevados hasta el desván había vuelto a salir.

Las autoridades revisaron pues el ático de la mansión, encontrándose con una escena de pesadilla. Se encontraban allí siete esclavos, colgados del techo con grandes argollas. Aunque vivos, sus cuerpos se hallaban esqueléticos y ensangrentados. Habían sido cruelmente torturados y llevaban por lo menos cuatro meses sin comer adecuadamente.

Pronto se supo que Lalaurie gustaba de castigar severamente a sus esclavos, a veces azotándolos hasta la muertes o mutilándolos sin compasión. A algunos les cosía las partes del cuerpo sin ningún cuidado, provocando que se infectaran y prolongando su sufrimiento.

Se llegó a decir que empujó a una esclava por la ventana, matándola en el acto, por tratar de escapar de su látigo. La ciudad entera estaba conmocionada.

Tristemente, Delphine Lalaurie nunca pagó por sus crímenes, pues se trasladó a vivir a París con sus hijas para escapar de la furia de las personas de Nueva Orleans. Presuntamente murió allí, mientras estaba en las afueras cazando jabalíes.

Actualmente, la mansión en donde habitó esta desquiciada mujer es propiedad del actor Nicolas Cage, quien la adquirió hace tiempo como un capricho.

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Acerca del autor

Erika GC