Cuento enviado por José Medina (fan del blog). Este cuento trata de un señor, a quien se le habia muerto su hijo y queria ser el dueño de esa casa y pelearon por obtenerla.

Hace poco tiempo, un señor viejo, alto y viudo llamado Fernando estaba en su pequeña casa bajo la fuerte lluvia, sentado viendo los pequeños y delgados árboles moverse con el fuerte viento, estaba anocheciendo, así que decidió prender unas largas velas, el opaco humo de las largas velas empezó a moverse de una forma extraña, ya que se movían en forma de espiral y se acercaban hacia el hombre.

Fernando quedo con una gran curiosidad y siguió al opaco humo, ya que se dirigía hacia una gran y oscura habitación de su casa, cuando llego el humo se ilumino y se expandió como una gran estrella!! Pero en eso escucho una voz que se parecía a la de su fallecido hijo, y el humo al expandirse empezó a formar distintas y enormes figuras como la pequeña motocicleta en la cual murió, algunas sorprendentes imágenes de Fernando con su hijo, y lo más aterrador, fue cuando Fernando estaba muy atento a las grandes imágenes de humo, alguien le toco el hombro, el con la gran curiosidad de saber quién era se dio la vuelta y vio a su hijo, blanco, casi transparente tocándole el hombro, pero apenas el gran hombre parpadeo, su hijo desapareció y se vio una luz circular empezar a elevarse. Fernando muy asustado fue a dormir recordando tantos momentos increíbles que pasaron juntos.

Al día siguiente, cuando salió de casa, encontró una motocicleta roja, ancha y muy bonita con el nombre de “Eduardo” el cual era el nombre de su fallecido hijo, él subió a la motocicleta e instantáneamente cayó al suelo, empezó a ver que él estaba en el espacio, ya que desde donde apareció después de caer al suelo se veía el planeta tierra, cuando el despertó vio una sombra mirándola fijamente, y lo más impresionante es que  ya no estaba donde había caído, si no en una silla enfrente del cadáver frio de su hijo en el cual había una nota que decía “Quiero mi casa, quiero estar solo, no quiero hacerte daño pero quiero que te vayas!”.

Fernando no hizo caso de la enorme advertencia que le había hecho su difunto hijo, no le tomo importancia y siguió viviendo ahí. Estuvo varios días sin que se le presentara nada malo pero un día que regreso cansado de trabajar encontró su habitación llena de un líquido espeso y rojo que parecía sangre, con una pequeña nota que decía: “Te dije las consecuencias y no has hecho caso” y en eso alguien lo ataco demasiado fuerte le ataco por la espalda e intento defenderse pero en único intento nunca sobrevivió, en esa casa ambos pelean aun por quien se queda con esa enorme casa ella, la familia que habito después dice que se han escuchado ruidos como gritos y lamentos y siguen actualmente en esa casa!!!!.

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