Creepypastas Terroríficas

Extraña Única

Esta es la historia de una asesina en serie y sádica psicópata, que a lo largo de los años ha estado perturbando a los detectives con sus horrendos crímenes, de manera extraña y original.

Su nombre era Cassidy Yellen, una joven que a la edad de 10 años y acompañada por su padre, decide denunciar a su madre por abuso físico e infantil. Siempre la regañaba, le gritaba y la humillaba por nada.

A los 14 años, Cassidy y su padre se mudan a una casa en la parroquia de Vista Alegre, en Caracas, Venezuela. Su padre la inscribe en un liceo cercano donde le va muy bien, sin embargo, los problemas comienzan en su hogar y en la parroquia, cuando comienza a atrapar animales como las ratas para destruirlas.

Un día su papá, al arreglar su cuarto, se da cuenta que hay una caja debajo de su cama. Intrigado decide abrirla y se queda horrorizado al descubrir doce ratas despellejadas. su padre. Preocupado por la conducta antisocial que pueda estar desarrollando Cassidy, decide llevarla a terapia psicológica.

El tratamiento funciona y Cassidy ya no siente ganas de lastimar a nadie. A medida que pasan los meses, conoce a un chico llamado Gonzalo Lovera y ambos se hacen pareja. Un mes después conoce a Paula Zevallos, una chica con síndrome de asperger, que se convierten en su mejor amiga.

Tanto Paula como Gonzalo viven a cinco casas de Cassidy.

Todo es perfecto hasta que un grupito de chicos decide a acosarlos. Cassidy trata de ignorar los acosos y seguir con su vida.

Más tarde decide pasar una semana en casa de su tía, ubicada en una quinta del municipio Chacao, y les dice a sus amigos que volvería para el martes de la próxima semana.

Al regresar a casa, le dan ganas de visitar a sus amigos, y es entonces cuando su papa le revela algo:

– Hija, esos amigos tuyos se mudaron de la comunidad porque los estaban acosando unos chicos. Disculpa por no decírtelo antes.

Cassidy, triste por lo que pasó y al saber quiénes son los culpables, comienza a planear venganza.

Investiga con los vecinos de la comunidad y se entera de que los chicos piensan hacer una fiesta el viernes de la próxima semana, en casa de la líder del grupo a las nueve de la noche.

Cuando habla con su papa para pedirle permiso de asistir, este le dice:

– Hija, ¿quieres ir a una fiesta donde la persona que manda es parte del grupito que fastidio a tus amigos?

– Sé que parece una locura, pero no es por eso, es para conocer a más personas  – Dice Cassidy.

– Ok, podrás ir para la fiesta.

Sin embargo, su padre le da un cuchillo de cacería para que lo use en caso de defensa personal.

Llega el viernes y Cassidy se pone un vestido negro, un conjunto de aretes, pulsera y collar de piedra negra, y sandalias de correa oscuras. También se pinta los labios de negro.

Luego introduce en su cartera una cinta adhesiva y una botella de whisky, a escondidas de su padre para que no la regañe. Por último asegura en su cintura el cuchillo de cacería, por dentro del vestido.

Una vez en la fiesta, se acerca a los abusones para invitarlos a beber del whisky que trajo.

Los chicos bajan al sótano y se ponen a beber. En ese instante,  la chica del grupo invita a Cassidy para que beba.

– No me gusta el alcohol –dice ella.

Los chicos comienzan a marearse, momento perfecto para que Cassidy cierre la puerta del sótano. Como la música está demasiado alta, nadie escuchará a los jóvenes gritar. Cassidy amarra a tres de ellos en los tobillos, en las manos y en la boca diciéndoles que es un juego; entre ellos esta la chica líder, mientras que los dos chicos restantes, amarrados del mismo modo, se encuentran en la parte de trasera del sótano.

Cassidy saca su cuchillo y corta la punta del dedo meñique a la chica que lidera el grupo. Ella grita de dolor, a través de la cinta adhesiva. Cassidy se ríe delante de ella, atemorizando a los otros chicos. Apuñala a la chica hasta asesinarla y le remueve el cuero cabelludo, después introduce la punta del dedo meñique cortado dentro de su boca y le coloca al cabello sobre el rostro.

Repite el mismo procedimiento con los otros dos chicos que estaban al lado, para luego dirigirse hacia los dos que están amarrados en la parte de atrás.

Cassidy los tortura con patadas y golpes, antes de tomar la botella de whisky y romperla en la cabeza de la chica. A continuación toma un jarrón florero para rompérselo en la cabeza al joven restante.

Cassidy se limpia la sangre y se va de la fiesta sin llamar la atención de nadie. Afuera, se dirige a un teléfono público y llama a la policía.

– Hola hubo un triple homicidio en una casa, está en la parroquia de Vista Alegre… Es la casa que tiene mucho escándalo. –

Rápidamente acuden policías y bomberos a la fiesta, desalojando a todos de dicho lugar. Con ellos van los detectives Erin Gómez y Alfonso Robinson.

Ambos se quedan impresionados al ver que los asesinatos fueron realizados de manera cruel y extraña. La médico forense revela que los chicos fueron asesinados con un cuchillo de cacería. Los oficiales deberán investigar para resolver el caso, aunque no hay mucha evidencia para encontrar al culpable.

A medida que pasan los meses, los detectives van encontrando escenas del crimen que encajan en el mismo modus operandi del triple homicidio en Vista Alegre.

Un día, la detective recibe la visita del chico sobreviviente del ataque y le confiesa que la asesina fue una chica. Dice no recordar bien su cara, pero está seguro de que fue una adolescente.

Erin se da cuenta de que las víctimas siempre estaban amarradas con una cinta adhesiva en manos, tobillos y boca.

– Alfonso, las víctimas estaban indefensas, siempre lo han estado ¿sabes cuál fue el error? Pensar que había sido un hombre.

– ¿Por qué lo dices? 

– Porque la mujer es más controladora que el hombre… los hombres que se convierten en asesinos seriales pueden ser controladores, pero no todos. Las mujeres lo son más que el hombre, en especial cuando se trata de una asesina en serie. Además, esta muchacha también es sádica y calculadora. Hay que encontrarla ya Alfonso. 

– Olvidas una cosa. 

– ¿Qué? – dice Erin

– Todas las víctimas estaban ebrias. 

– Tienes razón. Ahora es momento de trabajar. 

Al descubrir que la persona detrás de los crímenes es una chica, la prensa decide bautizarla como Extraña Única, pues sus crímenes son extraños y a la vez horribles.

Han pasado siete años y Cassidy, ahora una mujer independiente de 21 años de edad, está en la universidad pero sigue cometiendo crímenes.

Los detectives no han dormido bien desde que empezó el caso. Han tenido horribles pesadillas y se han sentido perturbados, por un horror que todavía no ha sido resuelto.

Erin y su compañero Alfonso deciden renunciar ante su jefe. Pero antes de irse, Erin le presenta a Samantha Tabares, criminóloga de 26 años que será quien se ocupe del caso.

Rápidamente, Tabares revisa los datos y detecta un patrón. Muchas de las primeras víctimas de hacía siete años, eran chicos y chicas que estudiaban en liceo y parasistema. Entonces se le ocurre buscar en la base de datos de la policía, alguna denuncia puesta por una niña que estuviera acompañara por su madre o padre. Así es como accede al expediente de una chica de 10 años, que junto con su padre levantó una denuncia: Cassidy Yellen.

Samantha abre el archivo y encuentra lo siguiente:

Cassidy Yellen Ha sido abusada por su madre de manera física. También ha pasado por abusos infantiles como humillaciones y gritos.

Samantha se dirige a su compañera.

– ¿Sabes? Creo que aquí pasó algo más… Creo que esta chica sufrió un trauma más grave.

Samantha investiga su escolaridad y da con el liceo que queda cerca de la parroquia de Vista Alegre.

En el plantel es bien recibida por su director, al cual le hace unas preguntas rápidas y directas.

– Disculpe las molestias, pero es muy importante que escuche bien antes de responder a la pregunta. ¿Aquí ha estudiado por casualidad hace años una joven callada, pero inteligente, que siempre sacaba buenas notas y a la vez tenía problemas con las chicas? Puede que usara la violencia para distraerse. 

– Bueno, con una conducta así tan particular, ¡sí! Sí estudio una chica aquí con esas características, se llamaba Cassidy Yellen. Su papá me contó que la estaban tratando con un psicólogo, aunque creo que eso no funciono. 

-Gracias director. 

Samantha sigue investigando, hasta que el chico de recepción le pasa una llamada. Se ha reportado la desaparición de un chico que lleva extraviado doce horas. La ultima vez que lo vieron estaba con una chica y desde entonces no se ha vuelto a saber de ninguno.

Samantha sospecha de que es Cassidy quién está detrás de la desaparición del joven. Al investigar a Donnie Webb, el chico desaparecido, comienza por sus redes sociales. En el Facebook del joven, su foto de perfil más reciente lo muestra abrazando a una chica.

Con su colega, Samantha compara la fotografía con una imagen de Cassidy cuando tenia diez años.

El resultado es evidente: son la misma persona.

También descubre la dirección de Cassidy, quien ahora vive bajo el nombre de Alexandra Hurtado. Lo cual significa que se cambió el nombre, aunque sus datos indican que conserva su casa en la parroquia de El Paraíso, en Caracas, Venezuela. Samantha y la policía llegan para la casa, pero al entrar no ven nada ni a nadie dentro de la casa.

No obstante, Samantha tiene la sensación de que Cassidy está escondida. Su instinto le dice que vea en el sótano, así que saca su arma y decide bajar sola. No ve nada, pero sabe que está cerca de atrapar a Cassidy. Samantha decide adentrarse un poco más, con la esperanza de encontrar a la muchacha y al chico desaparecido.

Al escuchar un ruido, camina un poco más y ve a Cassidy a punto de torturar a su víctima. Ella se entrega de manera pacifica y es arrestada para ser llevada a la sala de interrogación.

Samantha entra para evaluar su estado psicológico

– Hola Cassidy, ¿cómo estás? Soy la detective Samantha Tabares y quisiera evaluarte, supongo que estás feliz, ya que tus crímenes te han convertido en alguien famosa. 

– No cometo los crímenes por fama… Los cometo por la diversión de infundir miedo en las personas. 

– Bueno, tú te has convertido en mi primer caso, raro y horrendo, pero igual sigue siendo un caso y me intriga como piensas o porque, por ejemplo, pones la punta del dedo meñique en las bocas de tus víctimas después de apuñalarlas y el cuero cabelludo en sus rostros. 

– No hay un motivo exacto, si lo hubiera, diría que es porque me encanta y disfruto que la gente me tenga miedo, disfruto de los gritos y de usar esa firma tan horrenda en mis víctimas cuando cometo los homicidios y las torturas. 

– ¿Acaso crees en Dios? 

– ¡No! No creo en Dios, pero reconozco que existen en las buenas personas como usted, detective Samantha. Las personas creen en Dios, hasta mi papá cree en Dios, pero en mi caso no creo, porque nunca me ayudó lo suficiente cuando pasaba por esos abusos horribles con mi mamá. 

– ¿Qué abusos? Hace horas estaba revisando tu expediente y sospecho que te paso algo más fuerte que detonó esa agresividad hacia los demás… Si quieres me lo puedes decir y si no quieres, no me lo digas, esa decisión es solo tuya.

– Usted me cae bien, Detective Samantha, así que le diré la verdad. Cuando tenía ocho años mi mamá, antes de comenzar a pegarme, se me acercaba de manera silenciosa y me tocaba de manera incómoda. Dígame usted, ¿qué clase de mama le hace eso a su hija pequeña? Una bastarda enferma y degenerada. Yo no podía entenderlo, solo podía entender lo enferma que es ella. Los abusos duraron dos años y entonces la amenacé con decírselo a mi papá. Luego vinieron los golpes, de los que usted ya leyó en el expediente juvenil.

– ¿Porque no dijiste la verdad sobre tu madre? –

– Porque no quería que nadie lo supiera… no es fácil decirlo, se lo dije a mi papá y al principio quiso denunciarla por eso, pero yo le dije que no lo hiciera, quería mantenerlo en secreto… aunque ya no es tan secreto, ahora lo sabe usted detective. 

– Lamento de verdad por lo que pasaste, nadie se merece eso. Nadie. ¿Sientes remordimiento por tus víctimas? Fueron más de veintidós, todas chicas y chicos bravucones. Supongo que cuando cumpliste la mayoría de edad, buscaste personas edad similar que por cierto, fueron acosadores y delincuentes sexuales… solo quisiera saber si sientes empatía o culpa, y también porque torturaste a más de diez personas para dejarlas vivas, ¿fue piedad acaso? 

– ¡No! No siento remordimiento por ninguna de esas víctimas, disfruté de cada homicidio, de cada uno de sus gritos. Los grabé y los tengo guardados en el teléfono para usarlos como tono de llamada, y recordar esos horribles pero excelentes momentos. En cuanto a los que torturé, los dejé vivos para que me recuerden. Como los embriagaba, únicamente recordaran a la chica que disfrutaba con su dolor. ¿Empatía? ¡No! No siento empatía por ninguna de las víctimas ni por los que torturé, solo siento empatía por mi papá, mi ex novio, mi mejor amiga y mi primo. En cuanto a la culpa, ¡no! No siento culpa por nada ni por nadie. Eso es todo. 

– Cassidy, ¿sabes qué fue lo que paso con tu tía hace exactamente 7 años? Está desaparecida y su caso no ha sido resuelto. Eso ocurrió antes de que comenzarán los crímenes… recuerda y luego me lo vas narrando para entenderte mejor. 

Cassidy recuerda cuando va de visita a casa de su tía para quedarse una semana. Durante esos días la ha pasado bien, jugando con su primo con carros y pelotas en parques municipales, saliendo a los centros comerciales para comprarse ropa y comer en buenos restaurantes. Llega el lunes y solo falta un día más para que su padre vaya a buscarla. Esa misma tarde invita su primo para que la acompañe para el cine, pero como no quiso, termina yendo sola.

Regresa a casa de su tía a las nueve de la noche y está vacía, no ve a su tía ni a su prometido en la sala, tampoco ve se encuentra su primo. La chica sube a la habitación del chico y lo ve ordenado, la puerta del baño está abierta y se escuchan ruidos en el interior. Cassidy se acerca de manera sigilosa, solo para ver como su tía le está haciendo daño a su primo, mientras que su prometido se entretiene grabando.

Desesperada, la muchacha corre al sótano y toma un hacha, entra en el baño, usar el arma para despedazarlos y meter los restos en bolsas para la basura junto con sus pertenecías. Tras limpiar todo, Cassidy se baña y con ayuda de su primo botan los restos por la madrugada.

Juran guardar el secreto de por vida.

Más adelante su padre pondría una denuncia por la desaparición de la mujer y su prometido. El primo de Cassidy se queda con sus abuelos.

Cuando la chica le dice que quería visitar a su amiga Paula y a su novio Gonzalo, le confiesa que se mudaron de la zona a causa del acoso que sufrían. Fue a partir de ese instante que Cassidy se convirtió en homicida.

Samantha está impresionada, ya sabe que su primer homicidio no fue el de los bravucones sino el de su tía y su prometido, y que perfecciono su método a partir del triple asesinato. La detective llama a los oficiales para que se lleven a Cassidy a la penitenciaria de mujeres, que queda en la calle de la parroquia Antímano.

Una hora después de llegar a su celda,  es visitada por una pareja de hermanos, ambos periodistas y con síndrome de Asperger. 

– Buenas boches Cassidy, mi nombre es Noel Villanueva y ella es mi hermana Kate Villanueva, somos periodistas, pero no periodistas comunes, no. Somos la clases de periodistas que investigan crímenes y tu caso, tu caso es sorprendente, es extraño y horrible.

– Queremos que nos hables de tu vida y saber si nos das permiso de usar tu historia para una película biográfica que hable de ti, de cómo empezaste con los crímenes. Será una cinta muy importante, ya que no existen muchos casos de mujeres asesinas y cuando nos enteramos del tuyo, pensamos en venir para entrevistarte. 

Cassidy nota  que los hermanos no mantienen la mirada en ella.

– ¿Ustedes tienen síndrome de Asperger, verdad? Lo digo porque noto que me ven y a la vez no, pero créanme, en la adolescencia traté a una chica con Asperger y fue chévere, era mi mejor amiga y jamás le hice nada. Así que no tienen nada que temer, después de todo ustedes son honestos e inteligentes, ojalá las personas fueran más como ustedes.

– Sí, ambos tenemos síndrome de Asperger – dice Noel.

– ¿Quieres que se te haga la entrevista ahora o en otro momento? – pregunta Kate.

Cassidy ve lo guapo y elegante que es Noel, por lo que se levanta de su cama para susurrarle al oído.

– Oye, si te hubiera conocido antes, no te lastimaría para nada y te cuidaría, ¿nadie nunca te ha dicho lo bien que luces, verdad? Alguien como tú aparece en un milenio y de verdad te adoro. 

Le da un beso en la mejilla. Su hermana Kate interviene molesta.

– Oye, deja de seducir a mi hermano, ni siquiera lo conoces. Te pasaste de abusiva. Si no quieres la entrevista solo tenías que decir no y ya.

– Tranquila – Dice Noel -. Vámonos ya. 

Los hermanos se van sin la entrevista. Mientras tanto, Samantha está en su casa celebrando con un amigo por cerrar el caso que tenía a los Caraqueños con miedo. Horas más tarde recibe una llamada de su jefe.

– Hola Samantha. Espero no molestar a estas horas de la noche, pero tengo una horrible noticia, hubo una fuga en la penitenciaria para mujeres de Antímano y se escaparon varias reclusas. A algunas se las logró arrestar y a otras no, entre las reclusas que siguen fugitivas está Cassidy. 

– Gracias por decirme jefe. 

Al día siguiente, Samantha decide renunciar al caso, considerando que esta vez ya no hay nada que hacer. Compra un pasaje para España y se aloja en la ciudad de Madrid; piensa quedarse en el apartamento de su hermana que Cintia, quien también es policía.

Al llegar es recibida por ella con un fuerte abrazo.

– Que bien por fin llegaste, te extrañaba ¿tú me extrañabas, verdad? –

– Claro que siempre te extrañaba, una de las razones por las que vine hasta acá es para verte, hermana. 

– ¿Qué pasó en Venezuela? Mejor dicho, ¿qué paso con tu caso que no me lo explicaste bien por los mensajes en Facebook?

– Se escapó… se escapó la chica, ahora está suelta y no hay nada que hacer. 

– ¿De quién hablas? ¿De la psicópata que apodaron como Extraña Única? existe una Creepypasta que dice que cambia mucho de apariencia, para así buscar victimas en discotecas y bares lujosos por la noche. 
– Bueno pues si es Extraña Única que se escapó… – Dice Samantha – Es que la evalué de manera psicológica antes de que se escapara y de verdad eran impactante algunas de sus declaraciones, pero a la misma vez perturbadoras. Sobre todo, cuando estaba orgullosa de sus crímenes y de sus torturas. De verdad que como mi primer caso fue extraño y fuerte. –

– No te preocupes. Ahora estas a salvo. 

Un mes después de establecerse y acostumbrarse al ambiente de un país y ciudad diferentes, Samantha está chateando vía WhatsApp con una amiga que de Venezuela, cuando de repente le llega la llamada de un número misterioso. La mujer responde y se asusta al escuchar que la persona que la estaba llamando, es nada más y nada menos que Cassidy. 

– Hola Samantha. Solo quería saber cómo estas… vaya, España es hermosa al igual que su capital, te llamo para decirte que estaré cazando nuevas víctimas, me siento aburrida y necesito lastimar a alguien. Pero tranquila, no te haré nada a ti, aunque si te fastidiaré con las fotos de los crímenes, para que pienses en mí, querida amiga. Chao.

Un mes más tarde, la policía de Madrid comenzó a encontrar hombres y mujeres asesinados con el modus operandi de Cassidy y con su firma. Actualmente está investigando los crímenes, pero no hay pruebas ni evidencias que conduzcan a la asesina, por lo cual el caso está sin resolver.

Samantha se siente perturbada por un nuevo caso. Ahora es en España y no en Venezuela.

Enviado por: Leon n (fan del blog)

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