Gritos de Agonía

Publicado por JEAN PAUL ALEXANDER GUEVARA

Cuento enviado por: Jean Alexander Guevara desde Venezuela (fan del blog)

“Historia ficticia de terror, creado por mi para su disfrute ,espero que sea de su agrado atte: Jean Paul Alexander Guevara”

La noche es enigmática, algunas veces el ambiente es melancólico, otras, es sola sin sonido alguno, solo el eco de las voces de nuestros labios y conciencia que retumban en las esquinas de cada calle, pero siempre detrás de esos ambientes la oscuridad acecha desde lo más profundo para conseguir alguna victima vulnerable ante sus garras.

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En una noche como cualquier otra Rodrigo Puentes un joven muchacho de 22 años de edad, estudioso, alto, ojos café y cabello rubio, trabajaba en una sucursal de automóviles y estudiaba psicología en un pequeño pueblo lejos de la ciudad de Maracay, Rodrigo es conocido por ser alguien carismático y no creer mucho en lo paranormal al menos antes de que sucediera algo que lo hizo ser alguien creyente en lo paranormal.

Era un sábado por la noche Rodrigo se quedo hasta tarde en la biblioteca de la universidad con su amigo Alberto Peña juntos estaban estudiando para los exámenes que se avecinaban, si saber que la universidad tiene un oscuro pasado en sus pasillos donde resuenan las pisadas de los muertos en donde el eco de los gritos de los muertos se escuchan en los pasillos, Alberto es creyente en lo paranormal así que le menciona a Rodrigo qué en el segundo piso hay espíritus rondando cerca de la biblioteca, Rodrigo con una sonrisa contesta ¡Amigo, no creo en esas cosas infantiles y menos si no se pueden ver! puede ser qué exista el alma o Dios pero amigo ¿en serio, fantasmas? Alberto con un semblante serio le responde: No subestimes lo paranormal…

El silencio incomodo que se creo en la biblioteca durante 20 minutos generaba que hasta el movimiento de las hojas de los libros resonaran por todas las paredes, Alberto mira su reloj se queda mirando fijo a Rodrigo y le dice: Se hicieron las 2:00am ¿nos quedamos durmiendo acá? Rodrigo con una cara de resignación: No hay personal en las instalaciones así que no nos queda de otra. Con la universidad vacía, se podría escuchar hasta las gotas de los grifos del baño, en eso se escuchan fuertes pisadas en el pasillo, como si hubiese todavía alumnos y profesores, en eso Rodrigo se le ponen los pelos de punta y se queda mirando a la puerta, se levanta y luego se asoma hacia el pasillo, mira a Alberto con una sonrisa irónica y le menciona a Alberto: Creo que fue mi imaginación… Alberto aprovecha con una sonrisa maliciosa e irónica y le dice: ¿Si tanto dudas de tu mente, porque no vamos los dos y así descartamos también lo paranormal? Rodrigo con una cara de seguridad y sobrades le dice a Alberto: ¡Vamos a darle Sr. Fantasmin!!

Lo que no sabia Alberto es qué esa iba a ser la madrugada más espeluznante que viviría junto a Rodrigo y qué se arrepentiría de recorrer los pasillos a esas horas…

Rodrigo se arma de valor toma dos linternas de emergencia que la secretaria siempre deja en la gaveta del escritorio de la biblioteca y abre la puerta hacia el pasillo, Alberto toma la otra linterna y sigue a Rodrigo hasta los oscuros pasillos de la universidad, Alberto hace la sugerencia de ir al tercer piso para luego hacer un recorrido por las escaleras del ala sur y bajar al sector del piso dos en donde se relatan los distintos rumores, Rodrigo le dice a Alberto: ¿A que juegas? Ya que tu sugeriste ve tu adelante y guíame.

Los muchachos fueron caminando hacia las escaleras para subir al piso 3 cuando llegan ven que una sombra sube por las escaleras, Alberto se asusto pero Rodrigo se mentalizo que quizas era un gato, en cuanto suben no ven ni gato ni absolutamente nada solo ellos con sus linternas en la penumbra del pasillo donde la oscuridad ahoga la luz de la linterna a pesar de ser una noche con luna y tener ventanas amplias los pasillos, este dato deja un poco inquieto a Alberto y a Rodrigo como siempre buscando una razón lógica, en cuanto van por mitad del ala sur empiezan a escuchar pasos por todas partes a su alrededor, en eso aparece una figura de un hombre pálido con un traje militar de la colonia todo desgastado, cuando el hombre se voltea hacia Rodrigo este inmediatamente observa que este tiene los ojos completamente negros incluyendo la cornea inmediatamente dirige la mirada hacia Alberto el cual se queda totalmente petrificado ante la presencia este levanta la mano y señala con sus labios temblorosos por el miedo y Rodrigo voltea, el hombre estaba pegado cara a cara con Rodrigo inmediatamente se le pusieron los pelos de punta y salio corriendo agarro Alberto por una mano y fueron a un salón, el hombre caminaba lentamente pero era como si fuese al ritmo de los muchachos, inmediatamente entran a un salón y cierran la puerta.

Se escuchan pasos en los pasillos Alberto cierra la puerta con llave pero se escuchan pasos de multitudes adentro del salón, salen corriendo del salón y ven a tres mujeres con un traje del siglo XIX en eso corren hacia el sector norte atravesando a dura a penas entre dichas entidades así dirigiéndose en donde se encuentran los salones de medicina, en eso Rodrigo entra en pánico debido a que siente que algo toco su espalda y era la mano de Alberto qué este lo estaba deteniendo para entrar al salón, Alberto toma a Rodrigo por la franela y lo lanza a la enfermería que se encuentra al lado del ala de medicina, Rodrigo se tumba al suelo sudando y jadeando del cansancio, su corazón latiendo a mil se escuchaba en la sala de la enfermería, Alberto asustado pero retomando su compostura le dice a Rodrigo: Yo sabia que lo paranormal existía pero no sabía que la cosa acá estaba tan delicada, con razón ya los de seguridad ni se quedan… Rodrigo con un tono de sarcasmo: ¡Claro yo hace unas horas apenas creía en Dios pero tuviste que llegar de endógeno, arrastrarme a esta situación y de paso no podemos salir porque los muros del plantel entero son de dos metros y medio! Alberto con un tono humorístico: ¡No seas flojo hombre, buscamos pupitres o estantes y salimos! ademas puedo decir con todo el gusto del mundo lo siguiente ¡Te lo dije! Rodrigo le contesta con una sonrisa: Infeliz… vamos a salir de acá no podemos quedarnos acá para siempre, salgamos por el patio y por allí usamos las mesas del comedor con una silla y salimos. Alberto con una sonrisa: Es una buena idea, salgamos pero hay que tener cuidado estos espíritus pueden ser demonios o un poltergeist, es demasiada actividad para unos simples fantasmas. Rodrigo sin más que decir abre la puerta de la enfermería y le hace señas a Alberto para que lo siga, en ese momento Rodrigo corre hacia las escaleras del ala norte, al llegar decidió sin mirar atrás bajar por ese sector hasta el piso 1 para lograr salir al patio, para su sorpresa en el patio empezaron a desplazarse sombras y se escuchaban gritos de sufrimiento como si hubiese una matanza en pleno plantel de la universidad en eso corrieron sin parar hasta el comedor Alberto agarro una hilera de sillas plásticas mientras que Rodrigo tomo la mesa y salio corriendo hacia un costado del plantel para colocarla se subió a la mesa y le pidió las sillas a Alberto, los espíritus empezaron a estar cada vez más cerca de ellos Alberto sudando frió y asustado, jadeando y agotado llego con las sillas, Rodrigo lo ayudo a subirlas y luego Alberto subió a las sillas para hacer una pata de gallina a Rodrigo, este subió al borde del muro y ayudo a Alberto a subir, en eso el espíritu del soldado con sus ojos negros penetrantes quería llevarse arrastras a Alberto pero Rodrigo lucho para lograr salir del plantel.

Con esto Rodrigo dejo de ser tan ciego con lo paranormal, jamas se quedo en el plantel a estudiar en la noche al igual que Alberto, ambos se graduaron de Psicología y terminaron trabajando juntos.

Rodrigo apartir de esa noche no dejo de tener pesadillas con el soldado de ojos penetrantes y siempre a las noches escuchaba ¡Los gritos de agonía!

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Publicado por JEAN PAUL ALEXANDER GUEVARA

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