La niñera de Satanás

Publicado por Leunam Serrot

“Los ojos, esos ojos, esos malditos ojos, eran, inexistentes”.

Desperté en la mañana, mientras los pájaros cantaban y el sol hervía en las alturas, digo desperté porque es lo que se hace en las mañanas, pero la verdad es que hace ya 2 semanas que no duermo durante la noche, y en el día esos feroces chillidos me despiertan, cuando al pensar que duerme, cierro los ojos para poder hacer lo mismo.

Han pasado 2 meses de ese fatídico pero hermoso día, ese día en que conocí a Lucio. No puedo culparlo, es mi hijo y perdió a su madre mientras venia al mundo, pero tampoco estoy tan feliz con el hecho de no poder dormir, y pensándolo bien, es algo malo para el niño, podría quedarme dormido con él en brazos y tirarlo.

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Esta mañana desperté con una sensación extraña, por primera vez en estos 2 meses, Lucio no lloraba, me levante corriendo a mirarlo, pensando que algo pudo pasarle, pudo haber muerto mientras yo dormía, una muerte más seria algo insoportable, me asome en su cuna y sorprendido contemple a Lucio dormido, era raro, pues normalmente dormía la mayor parte del día y la noche la pasaba en vela.

Me sorprendió pero me sentí aliviado, al fin tendría un momento para mi preciado sueño. Dormí un par de horas hasta que las 12 despertaron a Lucio, y  por consiguiente, a mí.

Lucio estuvo tranquilo toda la mañana, no lloro, no grito, se tomo su leche cuando debía, era como si otro niño estuviera suplantando a Lucio, pero estaba bien, por fin podía descansar. De pronto tocaron la puerta,

Hola, ¿hay alguien en casa? ¿estará el señorito Lucio por ahí?
Mmm… número equivocado, aquí no hay ningún señorito Lucio, el único Lucio que conozco es un mocoso malcriado, pero que hoy se está portando como todo un príncipe.
miren ve, que grande está este príncipe –tomando a Lucio en brazos- cualquiera diría que tiene 4 meses,
si, está muy grande, y tu Luci, ¿Cómo has estado?
Bien un poco atareada en la pega, pero bien, menos mal no tengo que trabajar los días domingo, sino no hubiera podido pasar a verte,
Gracias, pero no debiste molestarte, es tu único día de descanso y lo gastas en nosotros.
No es problema, estoy encantada de pasarlo con la única familia que me queda, no quiero deprimirme por la muerte de Lilit, pero ahora ustedes 2 son mi única familia y quise pasar a verlos, ¿algún problema?
Bueno, bueno, poniéndolo así, no.
Jajajajaja, menos mal, ¿y tú? ¿has estado bien? ¿Cómo ha estado el papi Pedro, Lucio?
El “papi Pedro” ha estado bien, ¿no es así Lucio?
Pues parece que has estado mal, tus ojeras son peores que las de otros días,
¿en serio? Y eso que a diferencia de otras noches, hoy dormí bien,
No sé. tus ojeras dicen otra cosa.
Mmm… la verdad, hoy me siento cansado, pero dormí bastante,
¿Preparaste almuerzo?
No aun.
Bueno, déjame preparar algo, toma sostenlo.

Lucia, la hermana menor de Lilit, la única persona que en realidad se preocupa por nosotros, ella y Lilit fueron huérfanas desde los 15 y 17 años y Lilit se encargo de ambas, cuando murió no podía creerlo, aunque lo supero rápido.

Yo tuve que superarlo pues debía cuidar a Lucio, el último trozo de Lilit que quedaba en el mundo, el ser que ella había traído al mundo a costa de su vida, el ser que he jurado proteger con mi vida, para que la vida de Lilit no se haya sido en vano.

Luego de comer una improvisada hamburguesa, Lucia se despidió y nuevamente quedamos solos con Lucio. Me comencé a preocupar cuando este no lloro en todo el día, se mantuvo casi la mayor parte del tiempo y el resto, lo paso mirando impaciente a la ventana.

Llegó la noche y el problema fue al tratar de acostar a Lucio, este no paraba de llorar, ya volvió a su verdadero yo, pensé. Tras horas de arrullarlo, si, horas, por fin se calmo y durmió un poco, por alguna razón yo no sentía sueño, por lo que comencé a leer un libro, de pronto note que Lucio se impacientaba, estaba despertando un tanto nervioso, deje el libro y levante la cabeza para observarlo, le había cambiado pañales antes de que durmiera, pensé que podía ser eso, pero tras una “revisión” olfatoria, deseché esa posibilidad. No sabía que le ocurría por lo que decidí levantarme a observarlo, pero cuando estaba a punto de echar la ropa a un lado, comencé a escuchar algo fuera de la ventana de mi departamento, lo que fue raro pues vivo en un 5 piso, aguante la respiración para escuchar mejor y al hacer esto descubrí la hermosa melodía, era una canción de cuna, la voz que la cantaba era angelical, era hermosa, hipnótica, no soy muy supersticioso, pero sentí que las fuerzas me dejaban, como si me desmallara, era un sueño pesado, el ultimo recuerdo que tengo es de una silueta en la ventana.

Desperté un poco cansado, como si no hubiera dormido bien, el problema es que ya eran las 10, Lucio también dormía, con bastante sueño, me levante y prepare su mamadera, lo desperté y se la di mientras intentaba recordar que había pasado la noche antes, me asomé a la ventana como esperando ver a la silueta colgada de algún balcón, pero para mi sorpresa no encontré nada. Este día fue aun más raro, Lucio durmió prácticamente todo el día, decidí sacarlo a dar una vuelta, para distraernos, ir al parque, tal vez a ver a Lucia, comenzamos a caminar, mejor dicho, yo a caminar, mientras empujaba la carriola, Lucio dormía. Note algo raro, al mirar detenidamente su rostro, aparte del  hecho de tener ojeras, tenía dos pequeños puntos como incisiones en su frente, eran casi imperceptibles, como hechos por un alfiler delgadísimo, comencé a acercármelo para ver mejor las marcas, lo tenía junto a mi rostro, note perfectamente las marcas era… el dolor, un gran dolor en mi estomago, un golpe, casi solté a mi hijo el cual comenzó a llorar, me apresure a dejarlo en el carro para ver a una paloma muerta con su cuello roto en el suelo, luego mire mi abdomen y estaba roto, probablemente la pobre choco contra mis marcados abdominales, pero el hecho me dio escalofríos, la paloma seguía aleteando, yo intentaba alejarme lo más pronto posible, pero la desgraciada ave seguía aleteando en mi dirección, por un momento pareció convulsionar y comenzó a volar alocadamente justo en mi dirección, yo me quede parado esperando lo peor, esta volaba un poco y caía, la escena era grotesca, una paloma con el cuello roto volando convulsivamente en dirección a un hombre que conducía una carriola, espere de pie, preparándome para rematar al ave, pero cuando esta estaba cerca mío, de un salto, un gato obtuvo una cena fácil. Llegue a casa un tanto asustado, pensaba en la paloma, pensaba en mi hijo, esos agujeros, no sabía que significaba, pero tampoco quería averiguarlo, el sol se estaba poniendo, aunque en otro tiempo me hubiera quedado hasta tarde escribiendo informes y rectificando cuentas, tuve que pedir las vacaciones adelantadas de dos años para cuidar a Lucio. Prendí la televisión de mi cuarto acosté a mi hijo tras un largo esfuerzo y me acosté yo posteriormente. Me sentía cada vez con más sueño, no quería dormir, pero era tan fuerte, no era cansancio, no era sueño, era una pesadez en todo mi cuerpo, algo me decía que no debía dormir, pero no pude. Solo recuerdo la ventana, la cortina corriéndose.

Desperté asustado, me levante rápido, pero sentía un peso profundo, logre llegar a la cuna y Lucio dormía, podía sentir su respiración, cansada, el día pareció igual, solo que estaba cansado, no podía dormir pero estaba cansado, tenía algunas dudas, deje a Lucio con Lucia, y me presente en la biblioteca, comencé a buscar. prácticamente leí cada libro con relación a agujeros en la frente, algunos ritos hindúes, de algunas tribus africanas, enfermedades raras, leyendas antiguas, y en esa categoría encontré algo, algo que me puso la piel de gallina, era un libro de civilizaciones inexistentes, o sea de tribus o civilizaciones que no dejaron mucha información que puedan situarlas en algún punto geográfico, solo algunos vestigios que dejaron otras civilizaciones referentes a ellas, en una sección sobre un tribu mística, guerrera, que podía hacer sucumbir a cualquier pueblo con el solo invocar a uno de sus dioses, pero que según los algunos griegos se había marginado al mar por orden de su rey en busca de un tesoro que los haría trascender al conocimiento infinito. El artículo se llamaba “Sat´sanium” y empezaba con lo siguiente:

““Sat´sanium addemaeum kastus, Sat´sanium ademaeunser raftum. Skoiéra?, skoiéra nonatum, sinstus sat´ benfdur, slg otario avenum tszukus katus reumjk””.

No entendía por qué doble comillas, ni tampoco el idioma, más abajo encontré una traducción, que me estremeció.

“La malvada virgen Sat´sanium, la malvada ladrona Sat´sanium. ¿Quieres huir? No podrás huir, el mal la ha bendecido, solo acabara cuando se lo lleve”.

En ese artículo explicaba que ese mensaje fue encontrado en un barco griego encallado, en un baúl de madera serrado con llave, estaba escrito en un bajo relieve que hubiera criado cualquier otro hecho en tiempos antiguos, no explicaban mucho, sobre qué era eso de Sat´sanium, pero sí que era la única prueba de la existencia de esa tribu o civilización, este fue el hallazgo más importante de mi búsqueda, luego algunas crónicas policiales a las que no atendí mucho, luego de unas horas, antes de las 8 fui por Lucio y volvimos a casa. Yo decidido a no dormir, me prepare un termo con café cargado, puse una silla en la mitad de la habitación tome un gran cuchillo y comencé mi vigilia, Lucio al parecer tuvo la misma idea, pues no dormía, el tiempo pasaba como horas en mi mente aunque solo eran minutos. El termo de café solo dure una hora, en la cual tuve que hacer un esfuerzo sobre humano para poder seguir despierto, me levante al baño y luego a preparar mas café, camine a la habitación y al abrir la puerta una ráfaga de aire helado me abrazó la cara, y el horror todo mi cuerpo, menos mal acababa de ir al baño, cuando contemple el cuchillo balanceándose en la ventana, Lucio estaba aterrado, pero no lloraba, al mirarlo más de cerca, note que los agujeros eran 2 mas y esta vez más profundos, a lo lejos presentí una risa, aunque pudo ser mi imaginación, tome a mi hijo y corrí a la casa de Luci, pero cuando iba abriendo la puerta, sentí algo en los hombros, era como un masaje, sentí una serenidad increíblemente hermosa, desanduve los pasos y deje a lucio en su cama, luego recuerdo que algo hiso que volviera en mí, pero no totalmente, me senté en la silla y espere. A la mañana siguiente descubrí que me había quedado dormido, prácticamente enseguida después del incidente, ya eran las 1 de la tarde, me levante y esta vez, debo decirlo, me costo, prepare la comida de Lucio y se la di, note que tenía otra marca, el también estaba mal, pero no tenia ánimos como para preocuparme, me acosté luego de darle su comida, me acosté pero no logre dormir, solo estuve ahí acostado, mirando el techo, la ventana, no sé, algo. Hasta que la noche me atrapo y me entregue a esa hermosa sensación. En mi interior sabía que debía salir de ese trance, mi hijo estaba mal, fuera “Sat´sanium” o el mismísimo Lucifer, yo no debía permitir que la vida de mi amada Lilit se desperdiciara solo por una hermosa sensación, debía levantarme, me encomendé a Lilit y comencé a esforzarme par poder despertar, sabía que sería difícil, sabía que tendría que enfrentarme al mismísimo Zalgo, pero aun así, yo podría, debía correr con Lucio a la casa de Lucia y contarle el problema, debía ir a un médico, a un pediatra pero no dejaría a Lucio solo, no, eso jamás, debía levantarme, enfrentarme a lo que fuera eso, no sabía que, de hecho había pasado relativamente poco tiempo, 4 días, pero lucio tenía 5 marcas, recordé la noche antes y herví de rabia, aunque tuviera que dar mi vida, recuperaría la de mi hijo.

Desperté de sobre salto, mi rostro demacrado contemplo la cuna de mi hijo, por entre los barrotes pude ver que miraba inmóvil sin pestañar hacia la ventana, mi corazón comenzó a latir, solo pensé -¡Mi hijo ha muerto! Me incorpore en dirección a la cuna, pero cuando di el primer paso algo me detuvo, por el rabillo del ojo reconocí ese cabello, ese cabello inmaculado, solo podía estar en la cabeza de algo, sentí que algo indescriptible me tomo de los tobillos, algo huesudo, de hecho algunas cosas huesudas, con mi impulso caí rápidamente al suelo, estaba siendo arrastrado bajo mi cama, pero porque, que eran esas cosas, no eran huesos, eran otra cosa, pequeños, blancos, me arrastraban, eran legiones, podía sentir sus cuerpos estrellándose contra el mío, bajo mi cama pero quien sabe en qué dimensión, en que sórdida dimensión podía haber tantos de ellos, me arrastraban, de pronto la vi. Era indescriptible, por lo que tratar de hacer una descripción con criterios humanos es casi imposible, solo puedo describir  la largura de su cuerpo, en cuya piel putrefacta podía notar ciertas cosas que no quisiera haber notado, eran costuras, podía notar que la mayoría estaba prácticamente descosiéndose, eran, cabellos, su espalda arqueada no dejaba contemplar su altura en su mayor grado, pero aun así era extremadamente alta, con brazos largas y… eso, eso que sujetaba, de pronto, con ojos de asombro al punto de vomitar note por qué lo sujetaba con la mano izquierda, por qué sujetaba esa cuerda terminada en un nudo corredizo era sujetada por su mano izquierda, la derecha prominentemente más corta y gruesa, se encargaba de sujetar por lo menos 10 o 20 de estas, pude notar a los que estaban colgados y comencé a llorar, pues no podía gritar, contemple como la “Sat´sanium”, con la cuerda en su largo brazo levantaba a mi hijo del cuello, tuve que verlo poniéndose color rojo, la cuerda abrazaba con delicadeza su cuello, como si no quisiese que sufriera… poco, como si quisiese contemplar su sufrimiento, o el mío, tuve que ver el incesante batir de sus piernecitas, de sus bracitos, las lagrimas ya no caían de mis ojos, ya no me quedaban, no podía llorar, era un sufrimiento inimaginable. Cada vez mi hijo se movía menos, su color era más morado. Ver esto. Es lo que menos quería.  Pero dejo de moverse, sus ojitos estaban hinchados, no sé si por las pequeñas lagrimas que brotaban de ellos o por la cuerda, podía ver su lengüita apretada entre sus dientes, pero lo que más repugnancia me dio fue el hecho, de que entre una maraña de costuras que era su cara, lo raro es que en el espacio de sus ojos no había nada, no habían ojos, solo… nada, una gran sonrisa de costuras se abriera, se abriera y me dijera.

Descuida cariño, lo cuidare bien, ¿Cierto niños? – a mis pies escuche un unísono y lastimero ¡Sí!

Encontré esto en el asilo mental en el que trabajo, soy limpiador, estaba en un papel manchado de sangre junto a los ojos de un sujeto que se había colgado junto a la ventana. Me refiero a “Los ojos, esos ojos, esos malditos ojos, eran, inexistentes”. El resto lo invente yo, debería ser escritor y no limpiador  ¿cierto cariño?

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