Cuentos de Terror de Ecuador

La viuda del tamarindo

Adaptación de una leyenda de terror proveniente de Ecuador.

La Clínica Guayaquil es una institución muy conocida en la bella ciudad del mismo nombre, dentro de Ecuador. Pero dicho lugar no fue siempre el hospital más importante de la urbe. Mucho tiempo atrás se levantaba en el mismo terreno una quinta conocida como Pareja, muy próspera en la época de la colonia. Pertenecía a un hacendado muy rico y de intachable reputación.

En el patio interior de su propiedad crecía un frondoso tamarindo, el cual era su árbol favorito por la abundante sombra que brindaba y las deliciosos frutos que surgían de él.

Este hombre, además de poseer una fortuna inmensa y cuantiosas tierras, tenía una esposa muy joven y bella. Pero las malas lenguas decían que la muchacha se había casado con él por puro interés. Estos rumores cobraron fuerza luego de la muerte del hacendado, la cual se dio de manera inesperada y en circunstancias bastante misteriosas.

Desde entonces, la viuda se dedicó a disfrutar de su herencia, despilfarrando cuanto tenía y sin preocuparse por guardar el luto debido por su marido. Pero ya le reservaría el destino un amargo final como castigo a las malas acciones que había cometido en vida.

Meses después, la hermosa viuda tenía un accidente en la finca que la dejó tan tiesa como a su difunto esposo. Y esta vez, no hubo demasiadas lágrimas durante el entierro.

El tiempo pasó.

Una noche lúgubre, dos trabajadores de Pareja entraron en el patio del tamarindo y divisaron a una muchacha bellísima, toda vestida de negro, que paseaba despreocupadamente en el interior. Ellos, hipnotizados por su hermosura sobrenatural, se acercaron apenas les hizo una seña para que la siguieran.

Fueron tras ella hasta quedar de pie bajo el tamarindo y cuando la vieron darse la vuelta… ¡el horror!

Frente a ambos no se encontraba ninguna doncella preciosa, sino una calavera que les sonreía con malicia, las cuencas de sus ojos vacíos y una hendidura en la nariz que resultaba grotesca. La aparición soltó una risa espectral y los trabajadores, muertos del miedo, cayeron al suelo en medio de convulsiones, expulsando espumarajos por la boca hasta que quedaron tiesos.

A partir de entonces, la desgracia y el miedo se apoderaron de la hacienda.

Poco a poco, la gente fue abandonando la finca Pareja, alegando ver la silueta de una dama desconocida que se paseaba por los alrededores.Para entonces, ya todos estaban al tanto de que acercarse a ella sería su perdición.

Los años siguieron pasando, hasta que la propiedad quedó completamente abandonada. La ciudad creció y las calles se cubrieron de asfalto. Numerosas casas y edificios se levantaron alrededor, y la otrora hacienda Pareja se convirtió en uno de los hospitales más reputados de la zona. Pero no por eso murió la leyenda.

Dicen que aun hoy en día, si uno presta la suficiente atención en las noches, se ve la figura esbelta de una muchacha paseando por el hospital.

Lo mejor es mantenerse alejado, pues su presencia anuncia la desgracia.

 

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Acerca del autor

Erika GC