Las 7 peores torturas de la Santa Inquisición

Publicado por Aureliano Vargas

Uno de los peores horrores de los que se tenga registro en la humanidad, ocurrió durante el período medieval de nuestra historia, cobrándose las vidas de miles de personas inocentes. En ese tiempo, las autoridades católicas en Europa tenían poder absoluto para manipular, oprimir y vejar a cualquier individuo que fuera contrario, ya no solo a sus creencias, sino también a sus intereses.

Con el propósito de garantizar el exterminio de los infieles, la Iglesia creó una de las instituciones más repugnantes y espantosas que hayan existido: la Santa Inquisición. El nivel de salvajismo perpetrado por esta organización en contra de los seres humanos,  sobrepasa los límites de la imaginación.

Prepárate para un viaje por el lado más sórdido y oscuro de los representantes de la Iglesia. Estos, son los 7 métodos de tortura más horripilantes que se utilizaban en la Santa Inquisición.

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1.El potro.

Una de las maneras más dolorosas en que la inquisición torturaba a sus prisioneros, consistía en usar esta aberrante máquina de tormento, en la cual la víctima era colocada de manera horizontal y viendo hacia el techo. A continuación se le sujetaban las manos y los pies con pesados grilletes.

El trabajo de su verdugo consistía en hacer girar lentamente una palanca ubicada en la parte superior, la cual desplazaba las barras a las que el infiel yacía atado. Estas se deslizaban a tal distancia que el infeliz era obligado a estirarse, a la fuerza, hasta que todas sus articulaciones se rompían.

De acuerdo con los registros históricos existentes, el potro era un castigo habitualmente reservado para los hombres, aunque esto no significaba que la Iglesia tuviese mayor consideración con las mujeres. De hecho, para ellas existían otro tipo de torturas espantosas como el que vas a ver a continuación.

2.La araña de hierro.

Durante el oscurantismo, varias de las mayores vejaciones cometidas en el nombre de Dios fueron en contra del género femenino, pues las mujeres eran injustamente consideradas como origen del pecado debido a la historia de Eva y la serpiente, contada con mayor detalle en la Biblia.

Sus cuerpos y los atributos sensuales que la naturaleza les había otorgado, eran vistos como algo obsceno y que debía ser oculto, o en el caso de las pecadoras, extirpado. Bajo esta premisa es que surgió la araña de hierro, un instrumento consistente en enormes pinzas de metal con las cuales se torturaban los pechos de las prisioneras.

Las pobres eran atadas contra un pilar, completamente indefensas y con los senos expuestos. El inquisidor en turno colocaba las pinzas alrededor del pecho y, con una fuerza brutal, tiraba de él hasta arrancarlo. Era debido a esto que cientos de mujeres morían desangradas de forma lenta y dolorosa.

3.La Cuna de Judas.

Conforme la inquisición avanzaba en su cruzada por castigar injustamente la falta de fe en las personas, nuevas y tenebrosas formas de tortura eran ingeniadas por los más infames religiosos, quienes escudándose tras el nombre de Dios, no tenían límites a la hora de crear las más violentas aberraciones.  La Cuna de Judas fue una de las peores.

Este método hacía uso de una estructura con forma piramidal, cuya cima era sumamente puntiaguda y afilada. Enseguida, ataban las muñecas de la víctima desnuda a su espalda y sosteniéndole por los brazos y los pies, la levantaban por encima del objeto con ayuda de una gran polea.

Lo que sucedía a continuación es digno de una de las peores películas del género gore que te puedas imaginar. La persona era soltada sin previo aviso sobre la pirámide, de manera que su ano o sus partes genitales se quedaban incrustadas en la punta causándole horrorosas heridas internas. Imagina el sufrimiento que eso conllevaba.

4.La doncella de hierro.

Estamos aún lejos de terminar con este viaje de horror por el medievo. Expertos coinciden en que una de las invenciones más macabras de la Santa Inquisición, fue un sarcófago de metal al que apodaban la doncella de hierro, y que tal vez hayas llegado ver en decenas de filmes de terror.

Esta escalofriante máquina albergaba el cuerpo del infiel en cuestión, encerrándole en medio de afiladas púas que se incrustaban sin piedad en su cuerpo, provocándole una gran agonía y una muerta sumamente lenta a causa de la pérdida de sangre. Se dice que antes o durante el tormento, el verdugo usaba también una vara para azotarle.

Quizá lo más mórbido de la doncella de hierro, es saber que el concepto original contenía púas cuya posición y número podía modificarse a gusto del inquisidor. De esta manera, era posible castigar al desafortunado infligiéndole más dolor en lugares estratégicos, de acuerdo con el pecado cometido.

5.La pera oral, anal o vaginal.

Es un hecho que nadie sobrevivía a los crímenes de la Santa Inquisición. Sus ejecutores, lejos de conmoverse por el sufrimiento de las víctimas o su sangre derramada, consideraban ambas cosas como el camino más sensato para procurar la purificación de su alma. Era por ello que nunca dudaron en usar instrumentos como el siguiente.

La pera, era un objeto monstruoso y alargado de metal que se introducía por diferentes cavidades del cuerpo del pecador. El verdugo lo sujetaba por el mango y este se expandía forzosamente destrozando la boca, el ano o la vagina en la que se hallaba metido, al accionar un pequeño mecanismo.

Las puntas metálicas que se encontraban en los extremos de la pera, mutilaban por dentro el cuerpo del prisionero, hiriendo de gravedad partes corporales como su laringe, su cérvix y hasta sus intestinos. Se trataba de un proceso difícil, lento y sumamente agónico.

6.La sierra.

Las explicaciones salen sobrando cuando se trata de este instrumento, que si bien era uno de los más rudimentarios empleados por la Iglesia, no por ello conllevaba menos dolor que los métodos anteriores. De hecho, es claramente otra de las torturas más violentas e inclementes con las que la institución tendrá que cargar por el resto de su vida.

El método de la sierra era sencillo en esencia. Consistía en atar los pies y las manos de la víctima totalmente desnuda, para entonces colgarla de cabeza a una enorme viga, con las piernas bien separadas. Este detalle era bien importante para que los dos verdugos a cargo del castigo pudieran ejecutar su trabajo.

Ambos tomaban una enorme sierra de extremo a extremo, colocándola entre las piernas del transgresor y entonces, lentamente, serruchaban su cuerpo de arriba abajo empezando desde la entrepierna. Se hacía de este modo para que el cerebro no perdiera oxígeno demasiado pronto y permaneciera más tiempo consciente de su dolor.

7.El tormento de agua.

Cerramos este top con uno de los primeros métodos que la Santa Inquisición ideó para fustigar a sus siervos. Si bien no es tan sangriento como todos los anteriores, sí que constituía un agónico final para el torturado, por no decir violento. Se trata del tormento de agua.

En este, el pecador era colocado con las manos y piernas atados y completamente estirados, encima de un caballete que mantenía elevada la parte central de su cuerpo. Sin posibilidad de resistirse, los inquisidores la obligaban a beber cubos completos de agua, uno tras otro sin descanso.

Se le introducía en la boca un embudo por el que llegaban hasta 10 litros de agua sin pausa alguna, durante los cuales le era imposible respirar. Al final las personas expuestas a esta tortura terminaban muriendo no por la falta de aire, sino porque después de tan monstruosa cantidad de líquido sus estómagos, sencillamente, reventaban.

No cabe duda de que el hombre ha sido y es capaz de cometer los más horrendos crímenes en nombre de la religión. Los martirios que acabas de ver son un macabro legado que da cuenta de ello.

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