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Leyendas de León, Gto. de terror

Guanajuato no solo es uno de los estados más bellos de México. También es famoso por sus macabras historias, muchas de las cuales tienen lugar en la capital. No obstante, en este estado encontramos otras ciudades llenas de relatos espeluznantes para contar, justo como León, una ciudad dinámica en la que han ocurrido sucesos aterradores.

A continuación te invitamos a leer tres leyendas de León, Gto. de terror, con las cuales vas a pasar mucho miedo.

El Arroyo del Muerto

En El Barrio del Coecillo existe un riachuelo al que todos conocen como «El arroyo del Muerto». Nadie se atreve a cruzar por ahí, al menos no solo o de noche, debido a una vieja y oscura leyenda.

Inés era una muchacha muy bonita que vivía en los alrededores. Como era de esperarse, tenía sus pretendientes, pero a ninguno hacía caso con excepción de Santos Ramírez, un muchacho de buen corazón que la había conquistado con sus detalles. Cada día que la joven iba hasta la Placita De Santiago a comprar las cosas para la comida, se encontraba con él y compartían tiernos momentos.

No obstante, esto había despertado los celos de otro hombre que la pretendía y al que ya había rechazado en numerosas ocasiones, altanera y enfadada por su insistencia. Buscando vengarse de los enamorados, el susodicho fue a buscar una noche a Santos, al que insultó y provocó de la manera más baja. Acto seguido lo retó a pelear con él:

—¡Si es tan hombre, sígame! —le gritaba, haciendo que lo siguiera hasta el Jardín de San Francisco.

Santos lo persiguió tomando la calle de la Plaza de San Juan, sin imaginar que su rival le estaba tendiendo una trampa. Apenas dobló la esquina, el criminal lo recibió hundiéndole un puñal en el pecho.

Esa noche nadie lo salvó de la muerte e Inés fue muy desgraciada al perderlo.

Tiempo después, en ese mismo lugar se pondría una placa en honor al difunto que rezaba lo siguiente: «Santos Ramírez falleció. 5 de Junio de 1826. A Dios rogamos por su descanso eterno».

¿Y su asesino? Las autoridades lo buscaron por todas partes, pero del se dio a la fuga. Por varias semanas nada se supo de él hasta que cierto día, dos amigos que cruzaban el Puente del Coecillo, cerca del arroyo, encontraron su cuerpo flotando en el agua, inerte. Tenía una expresión de terror horribles y varias puñaladas en el cuerpo. Los hombres hicieron la señal de la cruz, temblando de miedo. Nunca se supo quien mató a aquel malvado.

Desde entonces a ese pequeño río le llaman «El Arroyo del Muerto» y dicen que el difunto sigue apareciéndose por ahí.

La noche que el diablo visitó León

Esto ocurrió cuarenta años atrás, durante un velatorio en el municipio de San Pancho, en León, Guanajuato. Una familia velaba el cuerpo de un sueño que acababa de fallecer. Todos lo conocían como «el Brujo de San Pancho», ya que era bien sabido que practicaba la magia negra y hacía trabajos de dudosa naturaleza para todo aquel que estuviese dispuesto a pagarle.

Aquella noche, un viento helado y repentino entró en la funeraria, abriendo las puertas de golpe y apagando las veladoras que habían encendido para el muerto. La gente gritó al verse envuelta por la oscuridad.

Rápidamente, alguien encendió otra vela y cuando miraron hacia el ataúd, vieron con sorpresa que junto a este se encontraba un hombre alto y vestido de negro, de ojos penetrantes y sonrisa siniestra. Sin decir una palabra, el desconocido tomó el cadáver y desapareció. La gente presente entró en pánico y salió gritando, al tiempo que un incendio empezaba a propagarse por el lugar.

—¡Se llevaron el cuerpo! ¡Se llevaron el cuerpo!

Fue tanto el alboroto que se provocó aquella noche, que muchos vecinos prefirieron no salir de sus casas. Sobre todo al escuchar que el ladrón del cadáver, había sido nada más y nada menos que «El Catrín», que era como apodaban al diablo por aquellos lares.

Por la mañana la funeraria completa se había consumido por las llamas. Los dueños del negocio nunca quisieron regresar allí.

Hoy el lugar está abandonado. A veces algunas pasan para rezar o dejar veladoras, pero nunca se quedan después de la medianoche ya que, desde el interior, se escuchan gemidos y voces de ultratumba.

El hombre que vendió su alma al diablo

Nuestra última leyenda transcurre en el siglo XIX. En León habitaba una pareja de novios que estaba próxima a casarse. Tenían años de conocerse y se sentían listos para consumar su amor ante los ojos de Dios y de los hombres.

Sin embargo, el novio provenía de una familia de escasos recursos y su pobreza era un impedimento para desposar a su amada. Por eso había trabajado con ahínco para pagar la boda, su vestido y una casa en la que pudiesen formar una familia. Ella estaba muy orgullosa de él. Cuando el día del casamiento llegó, ambos se encontraron en el altar con los ojos repletos de dicha.

Los dos pronunciaron sus votos con devoción. Pero justo antes de que el novio pudiera contestar al sacerdote, cuando este le preguntó si juraba amar y respetar a la mujer frente a él, experimentó un agudo dolor en su corazón que lo dejó fulminado en el suelo.

Asustada, la novia se arrodilló junto a él en tanto los invitados murmuraban. Algunos se acercaron para revisar al joven, que tenía los ojos desorbitados y el cuerpo torcido en una extraña posición. Una brisa fría había ingresado a la capilla, helándoles los huesos. El padre se santiguó y murmuró una oración, presintiendo que algo malo acababa de entrar.

Uno de los invitados, médico de profesión, revisó al novio y negó con tristeza.

—Este muchacho está muerto.

Todos se quedaron conmocionados y la novia lloró amargamente. No sabía en ese instante que el diablo había matado al que iba a ser esposo, en espera de reclamar su alma, que le había sido vendida a cambio del dinero que necesitaba para casarse con ella.

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Acerca del autor

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Alice Kuran

Mi nombre completo es Alicia Takahashi Kuran. Mi madre es de Inglaterra y mi padre es Japones. Solia tener 4 hermanos pero el mas mayor se murio y en uno de mis cuentos pueden leer como murio. Desde que tengo 5 años he visto peliculas de miedo. Me gusta el anime y los cuentos y las peliculas de miedo. Siempre estoy dispuesta a ayudar a la gente. Cuando veo un gato o perro en malas condiciones siempre me lo llevo y lo cuido hasta que se mejore y les busco un hogar ya que no me lo puedo quedar porque o si no mi casa que es una mansion en Inglaterra estaria llena de mascotas. Se que a algunos les puede sonar algo tonto y aveces imposible pero lo que quiero es que alla paz en este mundo.

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