Leyendas de Terror Cortas Leyendas de Terror para Niños

Leyendas de terror cortas para niños de primaria

Se suele decir que las historias de miedo no son para niños, pero incluso a ellos pueden divertirse escuchando cuentos sobre espantos, fantasmas y sucesos inexplicables. Por eso, hoy te mostraremos algunos de los relatos más macabros y entretenidos para chicos de seis años en adelante.

¡Prepárate para leer cinco espeluznantes leyendas de terror cortas para niños de primaria!

La niña del panteón

Una noche oscura, un grupo de amigos se reunió para contar historias de miedo. Tras contar una leyenda que había ocurrido en un panteón cercano, decidieron hacer un reto: dos de los chicos del grupo tendrían que atravesar solos el cementerio, mientras los demás los esperaban del otro lado. Por hacerse los valientes, estos muchachos aceptaron y entraron al lugar confiados.

Sin embargo, a medio camino se perdieron y comenzaron a tener miedo. En ese instante vieron a una pequeña que salía de la caseta del vigilante.

—Oye niña —le hablaron—, disculpa, ¿sabes cómo podemos salir del panteón?

—Sí, claro, síganme —la pequeña los llevó hasta uno de los muros del cementerio—, yo siempre salgo por aquí.

—¿Por aquí? ¿Pero cómo? Si no hay ninguna puerta.

—Pues así —en ese momento la niña atravesó la muralla riendo y los chicos sintieron que un escalofrío los recorría de pies a cabeza.

Esa noche no lograron salir del cementerio. Los encontraron por la mañana del día siguiente, pálidos y paralizados de miedo.

El niño de la pelota

María era una joven que trabajaba limpiando un pequeño edificio de oficinas. Cierta tarde, después de terminar con la limpieza del día, estaba lista para ir a casa cuando un hombre la detuvo al tomar el elevador.

—¿Podría llevarme a la planta baja, señorita? —le preguntó.

María le dijo que sí y una vez que entraron al ascensor, algo muy extraño ocurrió. Este comenzó a subir y bajar sin control. Por más que trataban de oprimir el botón de la planta baja, este simplemente no respondía. En ese momento, María notó con sorpresa que estaban subiendo hasta el piso número 10, lo cual era imposible, ya que ese piso había sido clausurado desde hace años.

El elevador se detuvo allí por un momento y entonces, claramente pudieron escuchar la risa de un niño y el sonido de una pelota rebotando.

El ascensor volvió a bajar y finalmente se abrió en la planta baja. María y el señor se acercaron al guardia de seguridad, pálidos y asustados, para contarle lo que habían visto.

—Oh sí, no se preocupen, a veces pasa —les dijo él—. En ese piso murió un niño que cayó por la ventana al jugar con su pelota. Fue por eso que lo clausuramos.

Las monedas de oro

En una vieja casa del centro de Córdoba, Veracruz, vivía una niña con sus padres y sus sirvientes. Una noche, la pequeña escuchó un ruido y se levantó para mirar por el pasillo. Al final del corredor pudo ver a un niño vestido de blanco, que abría un hueco en la pared y metía unas monedas relucientes de oro que llevaba en la mano, antes de desaparecer.

Una de las criadas, que lo había visto también, se acercó a ella para proponerle que guardaran el secreto, pues así podrían buscar el dinero y quedárselo todo para ellas.

Ella aceptó y la noche siguiente fueron al hueco de la pared, iluminadas por la luz de una vela. Como la niña era pequeña, no le costaba trabajo meterse para tomar las monedas y pasárselas a la sirvienta, que las iba guardando en su delantal. Y así, noche tras noche fue la misma historia.

Una noche, cuando la luz de la vela estaba a punto de apagarse, la criada le avisó a la niña que saliera del hueco, pues ya tenían oro suficiente. Sin embargo, al ver que una moneda se le había caído al piso, la chiquilla volvió a entrar para recogerla, ignorando las súplicas de la joven para que se detuviera.

La vela se apagó y el agujero se cerró, dejándola encerrada para siempre. Aun hoy en día, dicen que por las noches se pueden escuchar sus gritos de auxilio:

—¡Ayúdenme! ¡ Ayúdenme, por favor! ¡Sáquenme de aquí!

El hombre sin párpados

Esta es una leyenda que se cuenta mucho en Buenos Aires. Dicen que no es recomendable andar solo por las calles, ya que te puedes encontrar con «el hombre sin párpados». Este espeluznante ser parece un vagabundo y lo que más destaca en su viejo rostro, son sus ojos, muy grandes y abiertos de par en par. Jamás ha podido cerrarlos.

Algunos dicen que este hombre es un demonio. Otros, que nació sin párpados por un error de la Naturaleza y por eso fue abandonado por su familia.

Cuando alguien se encuentra con él, lo primero que hace es caminar tras ella, sin hacer otra cosa que mirarla. No importa cuanto corras, ni si te pones a gritar pidiendo auxilio. Él siempre te alcanzará y nadie podrá ayudarte, pues en ese momento, la única persona que puede verlo eres tú.

La cinta roja

Había una vez un joven que se enamoró de una chica muy hermosa. Era dulce, atenta y comprensiva con él. Lo único que le inquietaba un poco, era que siempre traía una brillante cinta roja atada alrededor del cuello y jamás se la quitaba.

—Mi amor, ¿por qué nunca te quitas esa cinta? —le preguntó él.

—Ese es un secreto que algún día te contaré —le respondió ella—, solo prométeme que no vas a tratar de quitármela, por favor. Y no vuelvas a preguntarme sobre ella, por lo pronto.

El muchacho le prometió que no volvería a mencionar el tema; aunque lo cierto es que se moría de curiosidad por saber. Los años pasaron y ambos se casaron, compraron una hermosa casa y tuvieron hijos. Pero en todo aquel tiempo, el esposo nunca se enteró de porque su amada llevaba siempre aquel listón en el cuello. Las dudas no lo dejaban ser feliz, día tras día se obsesionaba, preguntándose porque no podía quitárselo de encima.

Así que una noche, mientras ella estaba durmiendo, lentamente llevó su mano a la cinta y la desató, procurando no despertarla…

La cabeza de la mujer cayó al suelo y él gritó de espanto. Desde el suelo, los ojos de su esposa se abrieron y lo miraron con horror:

—¡Te dije que nunca me quitaras mi cinta! ¡Te lo advertí! ¡Te lo advertí!

¿Quieres leer más leyendas de terror cortas para niños de primaria? Te recomendamos:

Deja tu voto para que el autor sepa cuánto te gustó:

1 Estrella2 Estrellas3 Estrellas4 Estrellas5 Estrellas6 Estrellas7 Estrellas8 Estrellas9 Estrellas10 Estrellas (2 votos, Calificación: 6,00 de 10)
Cargando…