Leyendas de Terror Cortas

Leyendas de terror de La Llorona

Entre la gran cantidad de leyendas escalofriantes que se cuentan en Latinoamérica, La Llorona es sin duda alguna, la más macabra y conocida de todas. Dicha historia es tan popular que cuenta con diferentes versiones en varios países, aunque la más destacada es la de México. Prepárate para conocerlas a continuación y pasar auténtico miedo.

Chile

En Chile, La Llorona es conocida como la Pucullén. Cuenta la leyenda que se trata de un espectro errante, al cual le arrebataron en vida a su bebé, cuando todavía era muy pequeño. Desde entonces vive penando por él per, a diferencia de otras versiones, en esta se le tiene como un espíritu benévolo, encargado de guiar a los muertos al Más Allá.

De acuerdo con la tradición, cada vez que alguien muere la Pucullén llora fuera de la casa del difunto y va dejando un rastro con sus lágrimas cristalinas en el suelo, que se detiene justo en el punto en donde deben enterrarlo. También suele llorar para que los fallecidos, luego de pasar al otro mundo, no se sientan ofendidos si sus seres queridos se lamentan poco por ellos.

Perú

Los campesinos peruanos describen a la Llorona como una mujer fantasmal que se hace presente en las chacras, llorando. A veces, en medio del silencio nocturno, escuchan una voz de ultratumba que les hace preguntas: “¿Ustedes saben dónde están mis hijos? ¿Los han visto?”.

Colombia

La versión colombiana de la Llorona habla sobre una mujer con el pelo negro, espeso y muy rizado, en el que se posan los saltamontes, mariposas y luciérnagas. Su rostro es el de un esqueleto, con dos bolas de fuego ardiente en las cuencas de sus ojos. Ella no ha perdido a su hijo. Se dice que el pequeño murió cuando todavía era un bebé y es por eso que lo lleva siempre en brazos, arrullándolo envuelto en una cobija azul, sobre la que derrama lágrimas de sangre.

Cuentan los colombianos que siempre se aparece ante las muchachas que desobedecen a sus padres o llevan una mala vida.

Venezuela

En este país se cuenta que la Llorona era una adolescente que habitaba en los llanos venezolanos. Un día conoció a un soldado del cual se enamoró profundamente, y este, aprovechándose de su inocencia, la convenció de entregarse a él. Cuando la niña se quedó embarazada, creyó que el militar se casaría con ella, pero solo sufrió su desprecio.

El soldado se fue lejos y ella en su desesperación, mató con sus propias manos a su bebé nada más nacer. Al tener su cuerpecito sin vida entre sus manos, se dio cuenta del crimen que había cometido y comenzó a llorar y a gritar de dolor. Esa atrajo la atención de sus vecinos, quienes rápidamente se presentaron en su casa pensando que alguien la estaba atacando. No obstante, al ver lo que había sucedido la maldijeron por ser tan desnaturalizada y ella escapó al monte donde se transformó en espanto.

Ahí sigue hasta nuestros tiempos. Siempre está llorando y si se encuentra a un niño solo, lo roba y nadie lo vuelve a ver. Se la puede reconocer por ser una mujer joven, de piel muy blanca y cabello negro, que va vestida de blanco con una túnica negra encima y le llora al bebé muerto que lleva en sus brazos: “¡Mi hijo! ¡Mi hijo!”.

Argentina

La Llorona argentina era una mujer loca, que se deshizo de sus hijos arrojándolos a un río. Fue tan grande el arrepentimiento tras verlos morir ahogados, que luego ella misma se quitó la vida pero su espíritu no pudo descansar, condenado a pagar en la muerte el daño que le había hecho a esos inocentes.

Quienes la han visto, aseguran que es una mujer pálida y delgada, que viste de blanco y no tiene pies. Se desplaza flotando. Por las noches suelta espectrales alaridos que hacen que hasta los perros chillen de miedo.

Ecuador

En Ecuador se cuenta la siguiente leyenda: hace muchos años, había una mujer que estaba muy enamorada del padre de su hijo. Desafortunadamente él era un canalla que la abandonó con el niño. Esto la enloqueció tanto, que la muy desgraciada se fue al río y dejó que se lo llevara la corriente. Cuando se arrepintió era demasiado tarde.

Llena de remordimiento, se sumergió en las aguas para tratar de recuperarlo y se encontró con su cuerpo sin vida. A una de sus manitas le faltaba el dedo meñique.

La mujer se suicidó y jamás pudo encontrar descanso eterno. Su espíritu erraba por las noches, llorando por su bebé y cada vez que alguien se cruzaba en su camino, ella le cortaba el dedo meñique.

Guatemala

La protagonista de esta leyenda es una mujer de nombre María, la cual se aprovechaba de la ausencia de su marido para tener una aventura amorosa. Producto de esta infidelidad quedó embarazada. Asustada por que su esposo pudiera descubrir que el niño no era suyo, decidió ahogarlo apenas nació y entonces la culpa pudo más que ella. Terminó matándose.

Esta Llorona guatemalteca también llora por su niño, y solo aparece en los lugares en los que hay agua, como los charcos de las calles, las fuentes, los baños y los lagos. Le gusta asustar sobre todo a los mujeriegos, a quienes busca matar por su comportamiento impuro. Pero también va detrás de los hombres que están solos. La única manera en la que se pueden salvar de la Llorona, es si una mujer les da la mano, ya que nunca ataca a las personas que van en pareja.

Costa Rica

Cuentan que la Llorona costarricense era una indígena muy joven y hermosa, que en tiempos de la conquista se enamoró de un apuesto español. Ambos sabían que era una relación prohibida, pues si el padre de ella se enteraba podía ser capaz de matar a su hija. Así que se reunían en secreto, en la parte más alta de una cascada.

Tiempo después sucedió lo inevitable y la muchacha se quedó embarazada. El padre, al darse cuenta, fue a buscar al español que la había deshonrado y lo mató.

Cuando el niño nació, el indio tampoco tuvo piedad de él. Lo arrojó al río y maldijo a su hija: por el resto de la eternidad estaría condenada a buscarlo, sin encontrarlo jamás. Dicen que a día de hoy la Llorona no ha podido librarse de la maldición. Siempre se aparece en las orillas de los ríos, emitiendo unos lamentos desgarradores.

El Salvador

La Llorona salvadoreña es el personaje más popular de los mitos de terror. La gente habla del fantasma de una mujer que va gritando por las calles, tratando de encontrar a los hijos que perdió y desapareciendo solo al entrar en alguna iglesia. Si alguien se encuentra con ella, se recomienda que nunca la mire a los ojos o podría terminar vagando con ella por la eternidad. Tampoco se le debe dar la espalda, pues de lo contrario se aparecerá al lado de esa persona.

Panamá

Los panameños conocen a la Llorona como la Tulivieja y es un ser mucho más demoníaco que los de otros países.

La Tulivieja era una hermosa joven a la que le gustaba mucho salir de fiesta, a pesar de que estaba casada y ya había tenido un hijo. Siempre se aprovechaba de su madre para encargarle al bebé mientras ella salía de parranda. Un día, harta de la irresponsabilidad de su hija, la buena mujer se negó a cuidarlo y como esa noche había un baile, la joven optó por dejar al pequeño junto al río, al lado de un tule, para recogerlo cuando volviera de la celebración.

Horas después al volver, sintió terror al darse cuenta de que el niño no estaba. La corriente había crecido y se lo había llevado para siempre. Por más que intentó buscarlo nunca logró recuperar a su hijo.

Como castigo por su negligencia y egoísmo, Dios la convirtió en un espectro de largos cabellos negros, agujeros en el rostro y patas de gallina invertidas en vez de pies. La Tulivieja sigue cargando con su condena hasta nuestros días y quienes la han escuchado, aseguran que su llanto es capaz de helarle la sangre a cualquiera.

Uruguay

Aquí se habla de la Llorona del Parque Rivera, atracción turística muy popular en Montevideo. Dicen que en cierta ocasión, vivía cerca de aquí una joven que estaba próxima a casarse. La muchacha también era madre soltera y le hacía mucha ilusión poder formar al fin una familia con su amado y su hijo. El día antes de la boda salió a caminar por el parque en compañía del bebé.

Soplaba un viento helado que hacía crujir a los árboles y no se veía un alma alrededor. De repente, una fuerte tormenta se desató haciendo que el lago del lugar se desbordara, mientras la pobre chica intentaba bordear la orilla con su hijo. Esa noche no regresó a casa.

La encontraron al día siguiente, flotando muerta en el agua. Pero del bebé no había ni rastro.

Desde aquel día fatídico, por el parque se ve deambular a una muchacha pálida y vestida de blanco, que llora inconsolablemente. Sigue buscando al hijito que el lago le quitó.

Honduras

La Llorona hondureña es una mujer que aparece en la orilla de los ríos, justo a medianoche. Se dice que tiempo atrás mató a sus tres hijos en un acceso de locura, ahogándolos en el agua hasta que sus cuerpecitos quedaron inertes. Cada noche llora por ellos, dejando escapar un lamento tenebroso: “¡Ay, mis hijoooooos!”. Por eso debe tenerse mucho cuidado al andar de noche junto a un río, ya que a ella le gusta atrapar a las personas para ahogarlas, pensando que son sus niños.

México

En el mismo México se han llegado a contar varias versiones de La Llorona. Entre ellas, la siguiente:

En un pueblo muy humilde, vivía una joven mujer junto a sus tres hijos, a los que adoraba con locura. Su esposo, un hombre muy cruel y vicioso, los había abandonado. A pesar de tener que trabajar sola para mantenerlos, ella prefería que el marido no regresara, ya que estaban mejor sin soportar sus palizas y su abuso verbal.

Pero una noche, sin aviso, el hombre volvió al pueblo y se puso a aporrear la puerta, exigiendo que lo dejaran entrar. La pobre mujer, asustada, tomó a sus hijos y los escondió en su habitación justo cuando él lograba romper la puerta.

Su esposa se le enfrentó, pensando en proteger a los niños. En un momento dado de la discusión, el maleante le golpeó la cabeza provocando que cayera inconsciente en el suelo. allí permaneció malherida por horas. Cuando despertó no había ni rastro de sus pequeños por toda la casa. Desesperada, salió a buscarlos a las calles, preguntó a todo el mundo pero nadie los había visto.

Su marido también había desaparecido de nuevo, esta vez para siempre.

Nunca supo donde se había llevado a sus hijos y cada noche, envuelta en llanto, salía en su búsqueda hasta que perdió la razón. Desde entonces, cuentan por ahí que su alma sigue vagando sin descansar en paz, gritando por los niños que le arrebataron. Por eso las madres se cuidan de guardar muy bien a sus pequeños, temerosas de que la Llorona se los lleve si los ve solos.

Aquí puedes leer la versión original de “La Llorona mexicana“.

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