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Los 7 peores padres de la historia

Asumir la crianza de un hijo es la tarea más complicada y noble que cualquier hombre o mujer, puede asumir en este mundo. No obstante esto no significa que haya seres que, lejos de cuidar responsablemente a sus pequeños, terminan usándolos para su beneficio propio o exponiéndolos a situaciones que son dignas de una película de horror.

Tristemente, los medios de comunicación nos han informado a través de los años de que estos casos existen, y los que estás por ver a continuación han sido catalogados como los más indignantes y siniestros cometidos por papás y mamás irresponsables.

Prepárate para horrorizarte con los siete peores padres que han existido en la historia.

  1. Kerry Campbell

En el 2011, esta mujer de Reino Unido protagonizó una gran controversia luego de revelarse la clase de tratamiento al que sometía a su hija para mantenerla hermosa. Kerry era una gran fanática de los concursos de belleza infantiles y, como muchas madres obsesionadas con la apariencia de sus hijas, llevaba las cosas bastante al extremo.

La pequeña Britney Campbell solo tenía ocho años de edad, pero ya había recibido más inyecciones de botox en la cara que cualquier mujer en toda regla. Su madre, sin vergüenza alguna, no se contuvo al declarar que la inyectaba cada tres meses en la frente, los labios y alrededor de los ojos, con tal de prevenir la aparición de arrugas.

Britney también acudía a dolorosas sesiones de depilación con cera cada dos meses, pues su madre quería evitar a toda costa la aparición de vello corporal. La mujer insistía en que hacía estas barbaridades por su bien, ya que confiaba en que la niña se convirtiera en actriz, modelo o cantante en el futuro.

¿Sabes qué es lo peor de este caso? A pesar de que Britney se quejaba al principio por el dolor que le causaban estos tratamientos, pronto aprendió a obsesionarse con su aspecto, al grado de comprobar cada noche si le habían salido arrugas en la cara. Especialistas temen que la niña se haya vuelto adicta al botox.

  1. Takayuki Tanooka

Este caso horrorizó a Japón y al mundo en el 2016, cuando se dio a conocer la desaparición del pequeño Yamato Tanooka, de siete años de edad, en un bosque de Hokkaido. Sus padres lo reportaron como extraviado un sábado pero el niño no fue encontrado sino hasta seis días más tarde, en una base militar abandonada de Shinkabe.

Y aquí es donde las cosas comienzan a ponerse oscuras. Solo 24 horas después de que Yamato desapareciera y cediendo a la presión de la policía, el señor Tanooka y su esposa revelaron que habían sido ellos quienes abandonaron al chiquillo, como una forma de castigarlo por arrojar piedras durante una excursión en familia.

Ya antes lo habían abandonado de esta manera no una, sino dos veces por lapsos de tiempo cortos, pues consideraban que era una medida aceptable de disciplina. Aquella tarde Takayuki había obligado a su hijo a bajarse del auto y lo dejó en el bosque, expuesto al hambre, el frío, la deshidratación y los osos que deambulan por el lugar.

La supervivencia de Yamato fue un auténtico milagro para las autoridades, considerando que no tuvo nada que comer en casi una semana. El niño tuvo que beber agua que encontraba en las afueras de la base y dormir en colchones sucios, que habían sido dejados en el suelo de la cabaña.

  1. Mike y Heather Martin

Hasta julio del 2017, el canal de YouTube, DaddyOFive, era uno de los más populares de la plataforma, con cerca de 750,000 suscriptores y más de 170 millones de reproducciones. Los vídeos exponían las bromas pesadas que Mike y Heather Martin le hacían a sus cinco hijos: Jake, Ryan, Emma, Cody y Alex.

Pero pronto estas bromas empezaron a cruzar el límite de lo inofensivo, hasta volverse un auténtico tormento para los menores. Mike y Heather obligaban a los niños a ser parte de juegos de mal gusto, que incluían aterrorizarlos, culparlos por cosas que no habían hecho y hacerles lastimarse físicamente entre ellos.

Cody, el hijo menor de los Martin, solía ser el blanco favorito de las burlas del matrimonio. Sus padres le gritaban, aprobaban el abuso de sus hermanos mayores y lo engañaban de las maneras más crueles, tanto así que el niño quedó traumatizado y dijo odiarlos en más de una ocasión.

Finalmente, los Martin perdieron la custodia de dos de sus hijos, Cody y Emma, y se vieron obligados a retirar todos los vídeos de su patético canal. El 7 de julio del 2017 subieron un vídeo a YouTube en el que pedían disculpas por el maltrato recibido por los chicos. Hoy, siguen siendo dos de las personas más odiadas de la comunidad virtual.

  1. Mohamed y Diane Rizal

En el 2010 se hicieron virales las imágenes de un niño de dos años, que montado en un triciclo, sostenía un cigarrillo en su mano y lo fumaba como si nada. El pequeño Ardi Rizal, de Indonesia, fue conocido como “el bebé fumador”, causando lástima e indignación a nivel internacional.

Sus padres, Diane y Mohamed Rizal, admitieron haberle enseñado el hábito de fumar desde que era muy pequeño para tranquilizarlo cada vez que lloraba, lo que pronto le creó una horrible adicción. A su corta edad, Ardi fumaba más de cigarrillos al día exponiéndose a una muerte temprana.

El gobierno de su país tuvo que intervenir y obligar a sus padres a llevarlo a un tratamiento de desintoxicación para acabar con su dependencia por la nicotina. Desafortunadamente Ardi cambió su obsesión hacia el tabaco por la comida chatarra, algo que le causó un problema grave de obesidad.

Hoy tiene diez años de edad y por suerte, ha dejado atrás tanto los cigarros como la comida basura, convirtiéndose en un chico sano y más delgado. Pero eso no quita que sus padres sigan arrepintiéndose de haber tomado una decisión tan estúpida en el pasado, solo para evitar una rabieta.

  1. Felicia McClure

Comenzamos a adentrarnos en el terreno de lo perverso; de padres que más allá de cometer una equivocación descabellada, usaron a sus hijos sin la menor consideración para someterlos a las más espeluznantes torturas y perversiones. La madre del estado de Utah, Felicia McClure, es uno de ellos.

En el 2011 Felicia fue acusada de tratar de vender la virginidad de su hija, de tan solo trece años de edad, a pederastas en línea. La mujer había subastado a la adolescente por 10,000 dólares y enviado fotos inapropiadas a un par de hombres que estaban a dispuestos a pagar por tener relaciones con ella.

A pesar de que le había preguntado a la menor si estaba dispuesta a perder su virginidad, y de que ella le había dicho que no se sentía cómoda, Felicia la llevó a una tienda de lencería y la fotografió modelando en ropa interior para complacer a dos sujetos, identificados como Don y Will.

Gracias al novio de la mujer, quien descubrió los obscenos mensajes que había intercambiado con ambos desde su celular, fue que la policía pudo detenerla a tiempo y salvar a la niña. Felicia fue a parar a prisión bajo los cargos de abuso sexual y distribución de pornografía infantil.

  1. James y Sandra Davis

Si te pensabas que subastar la virginidad de una hija por Internet era algo bajo y asqueroso, espera a conocer a los padres que ocupan este puesto. James y Sandra Davis eran una pareja de Georgia, que al no poder pagar el dinero que necesitaban para comprar una minivan usada, decidieron proponerle un trato repugnante al vendedor.

Wayne Bearden, de 66 años de edad, podría tener relaciones sexuales con su hija de doce, si accedía a regalarles la camioneta. Ya ellos se habían encargado de convencer a la niña de aceptar estar con el hombre. De hecho, se sospecha que podrían haberla prostituido en el pasado a cambio de drogas y otros productos.

El caso llegó a oídos de las autoridades antes de que la violación ocurriera, y tanto los Davis como Bearden fueron arrestados por abuso de menores. La chica tuvo que ser reubicada en un hogar temporal hasta resolverse el caso de sus padres, pero sin duda cualquier sitio era mejor que permanecer con estos monstruos.

  1. David y Louise Turpin

El mundo entero se estremeció a principios del 2018, luego de descubrirse el aterrador secreto que David y Louise Turpin ocultaban en su casa de California. Ambos vivían en un tranquilo suburbio a poca distancia de Los Ángeles y de puertas para afuera, aparentaban ser una familia normal.

Los Turpin tenían trece hijos de entre 2 y 29 años de edad. Todos estaban pálidos, malnutridos y vestían siempre con ropas iguales, como si llevaran uniforme. Rara vez salían a la calle, pues habían sido educados desde casa y bajo estrictas normas religiosas. Sus vecinos ni siquiera sospechaban lo que ocurría con ellos.

Los chicos dormían de día y eran obligados a caminar en fila por la casa de noche. Casi todos los días del año, permanecían encadenados en el sótano. Solo recibían una comida diaria y nunca se bañaban, ni se les permitía ir al baño, estando secuestrados en un ambiente maloliente e insano.

Un día, una de las chicas de diecisiete años, logró escapar del sótano y usar un teléfono celular para llamar a la policía. Las autoridades se quedaron impactadas por el grado de maltrato y desnutrición que habían sufrido estos niños; a tal grado que todos se veían mucho más jóvenes y pequeños de lo que en realidad eran.

Dicen que en el mundo no hay nada más grande que el amor que una madre o un padre puede sentir por sus hijos. Pero también es verdad que hay personas a las que más les habría valido no reproducirse, por su terrible maldad y perversión; y niños que se merecían una familia mejor que aquella en la que nacieron.

Las personas a las que acabas de conocer, de una u otra manera, recibieron su merecido al ser expuestos por los medios o ir a prisión.

Sin embargo, el daño que les han causado a sus hijos es una huella imborrable.

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Acerca del autor

Erika GC