Los niños de Illfurt

Publicado por Erika GC

Ocurrió en 1864, en un pequeño poblado de Alsacia llamado Illfurt. En este lugar habitaba la familia Burner, la cual contaba con cinco hijos. Dos de ellos, Teobaldo y José, de nueve y ocho años respectivamente, provocaron conmoción y terror en el pueblo entero al darse a conocer que estaban poseídos por demonios. Varios sucesos inexplicables darían fe de ello, para el pavor de los habitantes.

Todo comenzó cuando Teobaldo afirmó que veía una presencia a la que designaba como su maestro. Se trataba de un ser con pico de gallo, pezuñas de caballo, patas de gato y el cuerpo emplumado. A veces, contaba él, esta criatura se abalanzaba sobre él intentando estrangularlo y era entonces cuando profería agudos gritos de horror, luchando contra algo invisible ante el desconcierto de los adultos. Ellos se mostraban aterrorizados cuando, tras estos ataques, el chiquillo les mostraba las plumas que había logrado arrancarle al intruso.

Las mismas despedían un olor pestilente que no se iba, incluso después de que trataran de quemarlas sin éxito. Fue esto los que les hizo descartar la posibilidad de que Teobaldo lo estuviera inventando todo.

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Ocurrieron más tarde otros eventos que experimentaron tanto él como su hermano, y que quedaron registrados en documentos de la época.

Sin que ellos movieran sus labios, hablaba a través de sus bocas una voz grave y cavernosa, que profería todo tipo de insultos contra lo más sagrado, respetando solamente a la Virgen. También se burlaba del terror y la incomodidad que ocasionaba en quienes presenciaban este pavoroso escenario. Cualquier habitación en la que los pequeños se encontraran podía aumentar su temperatura de un momento a otro, provocando un calor sofocante que era incapaz de soportarse incluso en el más crudo invierno.

A José y Teobaldo los cuerpecitos se les llenaron de llagas. Había veces en las que sus estómagos se hinchaban de forma grotesca, mientras echaban espuma por la boca y vomitaban plumas y musgo, que dejaban un olor pestilente en toda la casa.

Testigos describieron verlos moverse y girar a velocidad imposibles, tal como si alguna presencia a la que no podían ver estuviera jugando con sus cuerpos.

Lo que más enfado y aterrorizó a los pobladores de Illfurt, fue cuando los críos comenzaron a desvelar sus secretos más ocultos, provocando discordia e incredulidad entre ellos. El ente que los poseía afirmaba saber todo lo que escondía la gente del poblado y observar cada uno de sus movimientos.

En 1867, la iglesia autorizó un exorcismo sobre los pequeños, a fin de librarlos de sus terribles circunstancias. Supuestamente habría dado resultado, pues no se supo nada más acerca de ellos.

Hoy en día, muchos científicos habrían puesto en duda un caso similar. Incluso no faltan quienes afirman que el caso de los niños de Illfurt, pudo haberse confundido con enfermedades como la epilepsia o la esquizofrenia; esta última caracterizada por la aparición de visiones terribles.

Fuera como fuere, sin duda esta es una historia verídica que hasta la fecha, ha inspirado incluso una película y multitud de escritos.

 

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Publicado por Erika GC

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