Muy Cortos

No fanfarronees

– Vamos, ¡vamos! que estoy por cumplir otra de mis hazañas… Ser el primero en llegar a la cima del Makalu himalayo, jajaja… ¿Qué más me falta en esta vida!? ¡Allá voy! El “Rafa” García alarga su lista, jajaa… “Rafa” de “Ráfaga imparable”, ese es el porqué de mi nombre.

Así de fanfarrón es Rafael García: un amante de los deportes extremos y del CrossFit, con más de 25 millones de seguidores sólo en YouTube… un atleta indiscutible… Modelo publicitario de las mejores marcas de ropa… Director de sus propias empresas de suplementos nutricionales para deportistas y negocios de bienes raíces… Acaudalado millonario, poseedor de una visión nata para las inversiones… No le debe quedar ya paraíso terrenal por conocer o explorar. Y con tan solo 28 años de edad.

– ¡Vamos Amy! Toma tu radio y respóndeme, mi dulce y fiel asistente… ¡El rey de la vida quiere hablarte! Aquí Rafa, ¿Amy?… Aaaamyyy…

– Aquí Amy… Te escucho, ¿cómo va todo?

– ¿Y cómo puede ir, si el que está escalando es el Rafa García, eh preciosa?

– Después de tantos años trabajando para ti, no sé cómo sigo tolerando tu insoportable pedantería…

– Jajaja… Me sigues tolerando porque fui, soy y seré siempre el número 1 de los jefes que puedas tener, preciosa… el más rico, el más cautivante, el más talentoso, el más…

– ¡Ya cállate de una vez! Y concéntrate en llegar, ya sabes que mañana…

– ¡Sí “mamá”, ya lo sé! Mañana viajamos a Australia para conocer a los nuevos inversores… No te preocupes, que tengo todo bajo control, como siempre. Y llevaré videos y fotos de mi nuevo logro, para impresionarlos más… Ah, comunícate con Karen y pregúntale cómo va la compra de la nueva cadena de gimnasios en Miami…

– Justo se comunicó conmigo hace media hora, avisando que ya se concretó la operación con la rebaja que exigió ella.

– ¡Yeah! That’s my baby… se ve que mi querida esposa aprende bien del rey de los negocios…

– Deja ya de hablar y llega a la cima, que después te recogeremos con el helicóptero.

– ¿Llegar a la cima?? ¿Acaso no he llegado siempre a la cima de todo? Jajaja…

Sí, muy fanfarrón… por ende insoportable, pero los réditos salariales de trabajar para él no son para nada despreciables.

Rafael se detiene y se sienta unos minutos sobre el suelo, para comer una de sus barras energéticas y beber un poco de agua. Luego de un momento, una pequeña bola de nieve impacta contra su espalda… Rafael mira hacia atrás de inmediato…

– Pero qué demon… Oh por Dios… ¿¡QUÉ DIABLOS ERES?

Al ponerse de pie, ve que su 1,88 de estatura es insignificante frente a los casi 2 metros y medio de alto de una criatura humanoide, parada a unos escasos 4 metros de distancia, cubierta por un pelaje blanco de pies a cabeza, salvo en su rostro oscuro y casi humano… y de largos brazos que llegan casi hasta el suelo.

– ¡Quédate quieto ahí maldito diablo! que te grabaré con mi cámara… me haré aún más famoso con este descubrimiento – dice Rafael con el mayor de los asombros y con una codicia que se le sale por los ojos, mientras la criatura empieza a emitir un alarido extraño y realmente ensordecedor:

– Nnnññññaaaaaaaaaaaaaaaaahhhh…

– ¡Ah maldito cállate! – grita el joven, dejando caer su cámara para taparse los oídos, mientras la criatura arma otra pequeña bola de nieve con sus enormes manos y la arroja suavemente hacia él, como si fuera un niño inocente con ganas de jugar.

– ¡Así que tienes la inteligencia de un caracol, eh! – le dice Rafa, luego de recoger su cámara.

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Dicha esa observación tan poco amistosa, la criatura parece enfurecerse repentinamente y una tercera bola de nieve es arrojada hacia Rafael, pero esta vez con ambos brazos y con la intención de dañar al joven, quien con un habilidoso y rápido salto hacia un costado, evade el ataque.

– Oye cerebro de mosca, una de las cosas que no conoces de mí: ¡mi inigualable estado atlético! jajaa.

El monstruo empieza a caminar enfurecida y pesadamente hacia el ágil deportista, quien comienza a correr, cargando su sofisticado equipo de alpinismo y su cámara.

– Ow ow ow, ¡qué tenemos aquí! ¡No solo eres lento de cerebro, sino también para desplazarte! ¡Eso es, sígueme! ¡Sígueme, así te grabo! – dice el fuerte atleta mientras se gira intermitentemente para grabar a su perseguidor. Pero pasados unos cuantos minutos, empieza a sentir el cansancio natural por tener que correr cargando sus cosas y darse vuelta para grabar a su “fiel seguidor”, y para colmo vestido con su abultada indumentaria de alpinismo y con sus botas semihundidas en la nieve a cada paso.

– Pero, ¿qué diablos son esos hoyos en la nieve??… ¡Maldición!, esta estúpida bestia que no deja de seguir mi rastro… ¡Al fin! ¡Al fin llegué a la vertical final! 150 metros más de pura ascensión… ¡y alcanzada mi meta!

Rafael empieza a trepar la vertical adhiriéndose con sus picos y ganchos, con una maestría realmente envidiable, y gira su cabeza para divisar a su perseguidor.

– Pero ¡qué sorpresa! Semejantes brazos y, ¿no te sirven para escalar?? jajajaa… lo sabía, ¡lo sabía! ¡Tienes que rodear a pie toda la ladera para poder subir!… y eso te llevará como mínimo una hora… ¡Lo sé porque estudié mapas de estos alrededores durante días!… Y yo, como mucho en 15 minutos llegaré a la cima… y me vendrán a buscar… Nadie puede con el Rafa, ¡nadie! De local o de visitante, nadie puede conmigo.

En ese momento, Rafael detiene su ascenso para llamar a Amy.

– ¡Amy!, ¡Amy!! Dile al viejo sherpa que en 15 minutos deben estar en el punto de encuentro… Un maldito gigante peludo y blanco está siguiéndome, ¿Amy?… ¿Amy!?…

– ¡Ay Rafael por Dios!! ¡El sherpa dice que borres tus huellas con tus brazos, que entres urgente en algún hoyo que veas en el suelo y que después lo cubras con nieve! ¡Me dice que eso que te persigue es un yeti!! ¡Rafael!? ¿Me escuchas!? ¡Es una raza caníbal!… Solo ocúltate y no hagas ruido, que no tienen buen olfato como para encontrarte si no te ven, ¿Rafael!?

– Pero si tu talentoso jefe ya está trepando hasta la cima, preciosa… ¡Dile a ese abuelo que guarde sus consejos para sus nietos!! Esa estúpida criatura debe estar rodeando toda la ladera para poder darme alcance… ¡Y dile al viejo que soy el número 1 en todo, no solo por mi inteligencia, sino además por mi instinto!

– ¡Rafael no seas imbécil!! El sherpa dice que…

Justo en ese momento, Rafael apaga su radio, cansado de escuchar sugerencias.

– Basta de consejos inútiles… ¡Ya llego… solo unos metros más y… ¡Aquí estoy! ¡Llegué!! ¡Llegué antes que tú, maldita bestia!! ¿Quién es el mejor?? ¿Quién!? Jajajaa – grita con total desahogo hacia el imponente vacío y vista natural de las montañas, sin notar a unos 3 metros detrás de él una oscura entrada, de la que provienen unos sonidos atronadores…

– Nnññaaaah… nnnñññaaaaaaaaaaaaahhh…

El corazón de Rafael se detiene del horror… Se da vuelta pálido, con el ánimo de quien sabe que le espera el más indeseado y espantoso de los desenlaces, para ver cómo se le acercan no solo su perseguidor, con la ira mostrada antes, sino además toda una familia de esos seres, entre madres e hijos, estos últimos como de la estatura del “invencible” Rafa García.

El mensaje del viejo sherpa que no llegó a darle Amy a su jefe, era que esos hoyos en la nieve no solo son buenos escondites, sino también entradas a túneles internos y atajos infalibles de un punto a otro del hostil ambiente del Himalaya.

¿Hasta qué punto la pedantería y la idiotez pueden sesgar nuestro juicio? Parece que, al menos durante unos segundos, Rafael García conoció la respuesta.

No fanfarronees 1
Enviado por: Alejandro M (fan del blog)

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