Los troncos peligrosos de Brasil

Era muy tarde cuando Andrea se levantó, alertada por unos extraños ruidos que se escuchaban en su propia habitación. Tenía al lado de la mesita de noche una maceta llena de troncos, que le habían regalado para decorar sus interiores. Al encender la luz y fijarse en ellos, sintió un escalofrío bajando por su espalda. Los troncos se estaban sacudiendo ligeramente y una serie de sonidos extraños se escuchaban desde el interior, como si hubiera algo atrapado dentro. Andrea no se atrevió a mirar. Le tenía pánico a los bichos y no soportaba la idea de que hubiera alguno que (…) Leer Cuento de Terror >>

La pisadeira

Yanaina llevaba varias noches teniendo la misma espantosa pesadilla. Se veía a sí misma durmiendo en la cama, su cuarto completamente a oscuras y la puerta cerrada. De pronto, una sombra aparecía en la ventana y forcejeaba con el cristal. Un miedo terrible se apoderaba de la muchacha mientras el vidrio de la ventana se movía violentamente, mientras aquello quería entrar. Y por más que trataba de despertarse a sí misma, Yanaina no podía moverse, ni gritar. Quería pedir ayuda, quería salir corriendo de su habitación. Pero la ventana se abría bruscamente y una figura larga y esquelética entraba a cuatro (…) Leer Cuento de Terror >>

La mula sin cabeza

Cuentan que hace muchísimos años, quizá en la época de la colonia, llegó a la capital brasileña un cura que se encargaría de la parroquia principal. Este era un hombre muy devoto de Dios y que se esforzaba al máximo por respetar sus votos. Rezaba por todos sus semejantes y ofrecía consuelo a cuantos acudían a su iglesia. Un día, se presentó en la confesión una mujer hermosísima cubierta con un velo. Cuando los ojos del sacerdote se posaron en ella, sintió que una súbita pasión lo consumía por dentro y tuvo miedo. La joven, que no era temerosa de (…) Leer Cuento de Terror >>

Hotel Psiquiátrico Barbacena (Capitulo final)

No olvidaré el día que llegó un paciente singular al Barbacena, le conocían como Diabo, una lluvia espeluznantemente era el telón que develaba su entrada. Su mojada presencia fue aterradora para mí, era un hombre alto, flaco y de raza negra, su semblante era pacifico, su rostro era delineado por unos pómulos grandes, y tenía unos ojos perversos. Su mirada era la de un orate. Era escoltado por un enfermero, me comentaron que había asesinado a una familia cristiana en las afueras de la ciudad. No tenía familiares conocidos, no había registro de él, era como si hubiera aparecido de (…) Leer Cuento de Terror >>

Hospital Psiquiátrico Barbacena (Capitulo II)

Cuánta razón tenía Ángel, ahora es que comprendía su preocupación, pero sus intenciones nunca fueron malas, era el único centro psiquiátrico de la ciudad y pensó en mi cuando supo de su existencia. Un sin fin de brutalidades han desfilado frente a mis ojos desde mi llegada ¿Por dónde empezar? Los enfermos están en pésimas condiciones, son golpeados constantemente por el personal que labora aquí, mayormente por los enfermeros. Muchos de estos pacientes están desnudos, y los que tienen prendas, son andrajosos harapos; la explicación de mi jefe es la falta de apoyo gubernamental. Todos los enfermos lucen sucios, no son (…) Leer Cuento de Terror >>

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