[Tranquilo]

Holaaa, bueno me llamo José y quería contarles algo que no pude contarles a mis padres, no lo hice porque nadie me creería bueno comenzare. Era una tarde el día 12 de noviembre de 2017 a las 16:16, estaba solo en mi casa y sentí un escalofrió extraño, pensé que era el viento pero mas tarde descubriría que no. Después de sentirlo, decidí ponerme un jean ya que estaba con un short que me había regalado mi tía, pero el escalofrió seguía hasta que decidí cerrar la puerta. Entonces cuando me di la vuelta, vi algo horrible: enfrente mio había (…) Leer Cuento de Terror >>

La Condesa de Negro (Parte 1)

En una tarde sombría y a lo largo de la costa marchaba un joven adornado con el traje del país, con un sombrero a medio caer, que cubría parte de su frente, con un cinturón y unos zapatos abotinados que preservaban sus pies de la aspereza del terreno. En su mano derecha portaba una espada algo oxidada y en su izquierda un caracol de mar como manera silvestre de uso como bocina para dar algún tipo de aviso en especial. El joven montañés de cuerpo robusto, aunque algo taciturno bagaba con su azulada mirada, primero por las erizadas olas del (…) Leer Cuento de Terror >>

La Teoría del Doctor Mcpherson

Es increíble lo solos y tristes que se quedan los muertos. (Aldo Astete Cuadra, Necrópolis)     La Teoría del Doctor Mcpherson   Desde joven me hice muy cercano al doctor Hoffmann. Recuerdo que él era jefe del Departamento de Pabellón y Maternidad del Hospital “X”. Lo conocí cuando había terminado mis estudios académicos en medicina y me encontraba realizando mi práctica profesional en dicho recinto hospitalario.   Hoffmann – cuyo verdadero nombre mantendré en absoluta reserva por razones que considerarán obvias al finalizar la lectura – contaba en esa época con cincuenta y cinco años, y poseía vasta experiencia (…) Leer Cuento de Terror >>

La Ofrenda

De vez en cuando los comerciantes varan sus embarcaciones en la bahía, y a veces cuentan historias. (Marcus Sedgwick, La amenaza del caballo oscuro)   La Ofrenda               Al cumplir mis quince, me enteré por voz de mis propios padres sustitutos, Fred y Bertha, que yo no era su hijo natural. Y no sólo eso, pues además me contaron que cuando me recogieron de las turbulentas y oscuras aguas del océano, aquella gélida madrugada de agosto, estaba morado, a punto de morir, y que sólo tenía un año de vida, que ellos mismos me reanimaron con su propio aliento (…) Leer Cuento de Terror >>