Cadenas

Cadenas. Hace muchos años en una comunidad rural cerca de Pueblo Nuevo existió una pareja de esposos, Manuel y Laura que vivían a orillas de un rio, cuyo estilo de vida era muy pobre, pero siempre solían apoyarse el uno al otro tras casi 10 años de matrimonio que cumplirían el mes entrante, aunque nunca tuvieron hijos. Laura, mujer de carácter fuerte, era bien conocida en aquella comunidad pues mucha gente le temía y siempre evitaban mejor no meterse en problemas con ella, porque tenía la característica muy peculiar de “El que me la hace, me la paga”; por esa (…) Leer Cuento de Terror >>

Admirador secreto (3/3)

Ninguno de los dos se animaba a dar un paso, tuve que reaccionar y para tranquilidad de mi invitado me puse a revisar en todos los rincones de la casa, hasta hacerle ver que estaba seguro ahí. Aproveché también para telefonear a un buen amigo neurólogo, sabía que no tendría complicación con la hora tardísima de la llamada y agendar cita con para que le diera espacio a Adam al día siguiente; ese momento en que me ocupé, Adam lo aprovechó para ver el contenido de la carta: – “¿Que te pareció mi hogar? Prometo pagar la visita.” Estaba escrito (…) Leer Cuento de Terror >>

Admirador secreto (2/3)

“…nada me haría más feliz que conocerte, pero debo reconocer que aún no me siento lista para dar ese paso. Que te parece si seguimos conociéndonos por este medio, y así, algún día podremos vernos y tomarnos esa tan esperada taza de café… estoy más cerca de ti de lo que tú crees” Esto rompía el corazón de Adam nuevamente, no podía entender tanta maldición en el rubro sentimental. Aun así, poco le duró el sabor amargo del rechazo, pronto sus latidos lastimeros cambiaron por fuertes pulsaciones que reventaban su pecho, tanta fue su concentración en las letras que no (…) Leer Cuento de Terror >>

Admirador secreto. (1/3)

Desperté muy temprano como casi todos los domingos para ir a trotar, ritual que difícilmente despojaré de mis fines de semana. Traté de no despertar a Jenny, anoche salió tarde de su turno y en un par de horas necesitaba volver al trabajo, realicé con éxito movimientos sigilosos para salir de la cama sin ser descubierto. Antes de enfundarme en mi ropa deportiva, bajé a prepárame una enorme taza de café negro sin azúcar. Aun en pijamas y con el cabello revuelto, abrí la puerta principal para dar el primer respiro profundo de aire, llevándome esta acción a recordar un (…) Leer Cuento de Terror >>

Otto, el eslabón perdido.

Nunca conocí más libertad que la del viento golpeando mi rostro, jamás sentí antes tanto asombro como presenciar al sol ocultándose entre los maizales, nunca sentí tanta satisfacción en la vida como la de beber una sorbo de agua después de una extenuante jornada laboral. Como podrán ver, mis conceptos de placer son muy reducidos, son tal vez para él que lee esto, gustos insipientes por ser situaciones tan comunes que pasan desapercibidas a sus sentidos. La gente de mi comunidad solía llamarme Kimani, tiempo después fui “Otto, el eslabón perdido”. Desde que tengo uso de razón, siempre pertenecí al (…) Leer Cuento de Terror >>

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