Parasitos

Publicado por Un Fan del Blog

Cuento enviado por Victor Reyes (fan del blog)

Angélica y Manuel eran dos jóvenes estudiantes de la carrera de Biología, ya solo les faltaba presentar su tesis para titularse, la misma trataba de una especie bastante rara el Leucochloridium Paradoxum, para quien no conozca sobre el tema este es un parasito que tiene un ciclo de vida muy particular, los huevecillos se encuentran escondidos entre las hojas y hierba donde los caracoles los ingieren despreocupadamente, en ese momento los huevos se incuban y nace un pequeño gusano de tonalidades verdes el cual va creciendo mas y mas sin embargo para poder alcanzar la madurez y por lo tanto reproducirse necesitan algo más  de calor y es donde empieza la parte escalofriante del asunto, el gusano se abre paso a través del caracol hasta llegar a su cabeza llegando ahí el gusano emerge como una protuberancia donde antes estaban los ojos del pobre animal, por un proceso desconocido el gusano hace que el caracol camine a lugares altos donde las aves puedan verlo fácilmente y comerlo, en el ave el parasito completa su desarrollo pone huevecillos que son expulsados a través del excremento del ave y el ciclo se repite.

En fin lo que los dos estudiantes de biología querían saber era como le hacia este parasito para obligar al caracol a subir a un lugar alto para ser comido no sabían si era algún proceso químico o si para esas alturas el caracol ya estaba muerto y solo era un tipo de armadura para el gusano.

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Manuel y Angélica planearon con emoción su viaje de investigación ya que también sería su primer viaje juntos llevaban 3 meses de noviazgo y sin embargo ya estaban convencidos de querer pasar toda su vida juntos, prepararon ropa bastante abrigadora ya que a pesar de ser pleno verano irían a un bosque en el interior de noruega un país donde hace frio la mayor parte del año, el día que llegaron a la capital de noruega de inmediato buscaron un hotel cerca del bosque en el que pensaban investigar sin embargo por alguna extraña razón no había ningún hotel cerca a pesar de que ese bosque en particular era un lugar hermoso lleno de fauna y flora que no se encuentra en ninguna otra parte del mundo.

Al final después de mucho buscar encontraron una pequeña posada ubicada a 2 km de la entrada del bosque, de inmediato se dirigieron al lugar para pasar la noche y a primera hora internarse en el bosque a buscar especímenes. Al llegar a la cabaña Manuel sintió escalofríos tenía el presentimiento de que algo no andaba bien pero decidió no darle mayor importancia, la dueña de la posada les asigno una habitación, les dijo que solo había una regla no salir del cuarto de noche, pues su marido se encontraba enfermo y no quería que hicieran algún ruido que pudiera perturbar su descanso.

La noche cayo pronto los jóvenes estaban acostados platicando sobre los típicos sueños de la juventud la casa que comprarían el coche que conducirían y los hijos que tendrían juntos, sin embargo Manuel aun seguía preocupado sin saber el porqué, solo se escuchaba el ruido del viento entre las ramas de los árboles y un extraño zumbido demasiado lejano para preocuparse  por él.

A la mañana siguiente ambos jóvenes partieron al bosque, pero por más que buscaban y buscaban no encontraban ningún espécimen del caracol infectado, por lo se internaron mas hasta llegar a la entrada de una cueva pensaron que sería buena idea buscar ahí, ya que a los caracoles les agradaba la humedad, Manuel iluminaba la cueva con una pequeña linterna mientras con su mano libre tomaba la mano de Angélica que se sentía fría seguramente por el clima y por el miedo que tenia, de repente un olor fétido inundo el lugar y se acercaron extrañas figuras que no se podía definir que eran con exactitud de inmediato Manuel dio media vuelta y corrió hacia la salida sin soltar a Angélica la cual corría con torpeza lo cual los retraso tanto que al salir de la cueva y voltear hacia atrás pudieron observar claramente a la multitud de criaturas que los perseguían, era una amplia variedad de seres del bosque había venados, mapaches, zarigüeyas, ratas, serpientes y hasta insectos, sin embargo todos tenían algo en común su carne lucia desgarrada en varias partes lo cual generaba el olor fétido que percibieron en la cueva, pero lo más impactante es que ningún animal tenia ojos en su lugar se notaban unas protuberancias parecidas a los del gusano parasito que los muchachos habían ido a estudiar sin embargo estas eran de color rojo y negro, ahora entendía Manuel que era lo que le daba el mal presentimiento era ese silencio totalmente incomprensible en un bosque que al estar lleno de vida debía estar lleno de ruidos sin embargo ya era tarde para entenderlo, espantados con la visión de estos seres Manuel y Angélica corrieron aun con más fuerza buscando desesperadamente llegar a la posada y quizás encontrar ahí su salvación.

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Al llegar a la posada encontraron a la dueña de la posada en medio de un charco de sangre, su cabeza estaba separada del cuerpo y contenía cientos de diminutos orificios acto seguido se abrió una puerta de donde salió un hombre se veía demacrado y caminaba erráticamente lo peor de todo eran sus ojos donde se podían ver unos pequeños puntos rojos con negro lo que indicaba la presencia de los parásitos.

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Angélica se desmayo de la impresión, Manuel agarro valor y se lanzo con todas su fuerzas con el antiguo dueño de la posada sin embargo sus golpes no hacían efecto el tipo era como un zombie con un solo propósito servir de guarida a los parásitos ayudarlos a moverse y a seguir infestando seres vivos, por fin con muchos trabajos logro tirarlo al piso tomo un destornillador que había cerca y se lo incrusto directo en el corazón era asqueroso como aun después de esto el cuerpo entero seguía retorciéndose por completo debido a los cientos de gusanos que lo invadían en el momento de repente sintió un pesado golpe en la cabeza y jamás volvió a saber de si, el golpe se lo dio Angélica que había sido infectada la noche anterior por uno de los parásitos del dueño de la posada que se había arrastrado lentamente hasta su cama.

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