Tumán

Publicado por Wagner Geldres

Cuento enviado por Wagner Geldres (fan del blog)

Ésta historia que pasaré a contar es real, sucedió hace algunos años ya, en el pequeño pueblo donde me crié de nombre Tumán, mi nombre es Juan y tenía 24 años de edad, en mi pueblo existe una empresa azucarera que brinda trabajo por temporadas a todos los lugareños de la zona, estábamos en el mes de Diciembre y me tocaba realizar mis labores como era de costumbre cada tres meses, aun recuerdo cuando me acerqué a la oficina de recursos humanos para que me asignen las funciones que iba a realizar, me dirigí a la señorita y le dije: ” Buen día me llamo Juan Delgado Medina, es mi turno de laborar ¿en donde me toca?, a lo que la señorita respondió, “Te toca vigilar el cableado de la zona azucarera, de turno 10 pm hasta las 6 am”.

En ese momento se me vino a la mente las historias que escuché contar a mi padre y abuelo, pues se decía que en aquel lugar se aparecía una novia vestida de blanco y los que la veían caían desmayados o simplemente desaparecían, decidí no tomar importancia a aquellos relatos, tome valor y esperé a que sea mi turno para ir a trabajar.

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Cuando llego la hora mi madre me dio la bendición, pues sabía de lo que se decía de aquel lugar, me dió un morral con cañazo, cigarrillos, un machete de acero y un pequeño fiambre en caso tenga hambre y me dijo “por favor veas lo que veas no te acerques”, salí apresurado pues era tarde y subí al buss de la empresa para que me lleve al lugar donde tenía que trabajar.

Recuerdo que llegué al lugar, baje del buss y tenía que esperar hasta la 1 am para que llegue mi compañero y me ayude a rondar la zona, la noche era muy oscura, el silencio parecía adormecer mis sentidos, sólo se escuchaba el tenue silbido del viento y el susurro nocturno de una lechuza, recuerdo que saque del morral un cigarrillo lo prendí y me puse a caminar, de pronto a lo lejos se escuchaba el llanto triste de una mujer que se quejaba por sus desgracias, mi piel se adormeció, mis pasos se hicieron lentos y sentí claramente como aquel llanto se acercaba a mi, traté de convencerme que solo era mi imaginación que me jugaba una mala pasada, tome valor y camine firmemente, de pronto entre los matorrales de caña y sobre una roca vi a una mujer con un vestido de novia de color blanco que lloraba tristemente, era un llanto lleno de dolor que me escarapelaba el cuerpo y me hacía retroceder, pero mi preocupación pudo mas y con voz temblorosa pregunté ¿le pasa algo?, la mujer sólo lloraba, entonces empecé a acercarme lentamente, y cada paso que daba era como si me congelara, el miedo me embargaba, pero decidí tocarle el hombro y sentí como un frío fúnebre recorría todo mi cuerpo, quedé paralizado y sin poder hablar pues ví como sus cabellos se transformaban en canas, de pronto volteó y me miró dando un grito de espanto, ¡era una anciana!, se abalanzó sobre mi y yo caí desmayado botando espuma, hasta que perdí el conocimiento.

Luego desperté en mi cama y a mi lado estaba mi pobre madre con los ojos hinchados de tanto llorar y le pregunté ¿que sucedió?, a lo cual me respondió que mi compañero me había encontrado tirado en las cañas convulsionando a las 3 am, pidió ayuda y te trajeron aqui, yo le conté lo ocurrido y se volvió un rumor en el pueblo. Desde ese momento jamás volví a regresar de noche por aquel lugar pues aun recuerdo la mirada lúgubre de aquella mujer que me hace tiritar.

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